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Frases de Aristóteles

Frases de Aristóteles

Filósofo y científico lógico de la Antigua Grecia. Considerado padre de la biología y de la lógica, influyo en todas las áreas del conocimiento. Fue discípulo de Platón y maestro de Alejandro Magno de Macedonia. Planteo conceptos físicos como el de potencia y sustancia. Fue el único pensador que no fue cuestionado por la Inquisición.

La amistad es un alma que habita en dos cuerpos; un corazón que habita en dos almas.
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El ignorante afirma, el sabio duda y reflexiona.
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El sabio no dice todo lo que piensa, pero siempre piensa todo lo que dice.
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Considero más valiente al que conquista sus deseos que al que conquista a sus enemigos, ya que la victoria más dura es la victoria sobre uno mismo.
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La inteligencia consiste no sólo en el conocimiento, sino también en la destreza de aplicar los conocimientos en la práctica.
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Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo.
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Algunos creen que para ser amigos basta con querer, como si para estar sano bastara con desear la salud.
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No basta decir solamente la verdad, mas conviene mostrar la causa de la falsedad.
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La esperanza es el sueño del hombre despierto.
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Sólo hay felicidad donde hay virtud y esfuerzo serio, pues la vida no es un juego.
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Piensa como piensan los sabios, mas habla como habla la gente sencilla.
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Lo que con mucho trabajo se adquiere, más se ama.
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Somos lo que hacemos día a día. De modo que la excelencia no es un acto sino un hábito.
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Los tiranos se rodean de hombres malos porque les gusta ser adulados y ningún hombre de espíritu elevado les adulará.
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El castigo del embustero es no ser creído, aun cuando diga la verdad.
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La finalidad del arte es dar cuerpo a la esencia secreta de las cosas, no el copiar su apariencia.
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La sabiduría es un adorno en la prosperidad y un refugio en la adversidad.
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El amigo es otro yo. Sin amistad el hombre no puede ser feliz.
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La verdadera felicidad consiste en hacer el bien.
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Un amigo fiel es un alma en dos cuerpos.
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La amistad perfecta es la de los buenos y de aquellos que se asemejan por la virtud. Ellos se desean mutuamente el bien en el mismo sentido.
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El amigo de todo el mundo no es un amigo.
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El único Estado estable es aquel en que todos los ciudadanos son iguales ante la ley.
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No hace falta un gobierno perfecto; se necesita uno que sea práctico.
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No se puede ser y no ser algo al mismo tiempo y bajo el mismo aspecto.
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Nuestro carácter es el resultado de nuestra conducta.
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Es de importancia para quien desee alcanzar una certeza en su investigación, el saber dudar a tiempo.
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Adquirir desde jóvenes tales o cuales hábitos no tiene poca importancia: tiene una importancia absoluta.
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No se puede desatar un nudo sin saber cómo está hecho.
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La riqueza consiste mucho más en el disfrute que en la posesión.
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Demasiado poco valor es cobardía y demasiado valor es temeridad.
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La multitud obedece más a la necesidad que a la razón, y a los castigos más que al honor.
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Nunca se alcanza la verdad total, ni nunca se está totalmente alejado de ella.
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El hombre solitario es una bestia o un dios.
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En las adversidades sale a la luz la virtud.
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El alma es aquello por lo que vivimos, sentimos y pensamos.
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Es ignorancia no saber distinguir entre lo que necesita demostración y lo que no la necesita.
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Se piensa que lo justo es lo igual, y así es; pero no para todos, sino para los iguales. Se piensa por el contrario que lo justo es lo desigual, y así es, pero no para todos, sino para los desiguales.
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El amor sólo se da entre personas virtuosas
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Es un principio indiscutible que para saber mandar bien, es preciso saber obedecer.
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Los sabios tienen las mismas ventajas sobre los ignorantes que los vivos sobre los muertos.
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Sólo hay una fuerza motriz: el deseo.
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Se quiere más aquello que se ha conseguido con muchas fatigas.
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Es preciso preferir la soberanía de la ley a la de uno de los ciudadanos.
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Un estado es gobernado mejor por un hombre bueno que por unas buenas leyes.
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Tiempo es la medida del movimiento entre dos instantes.
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Los que obran bien son los únicos que pueden aspirar en la vida a la felicidad.
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Así como los ojos de los murciélagos se ofuscan a la luz del día, de la misma manera a la inteligencia de nuestra alma la ofuscan las cosas evidentes.
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En realidad vivir como hombre significa elegir un blanco -honor, gloria, riqueza, cultura- y apuntar hacia él con toda la conducta, pues no ordenar la vida a un fin es señal de gran necedad.
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A fuerza de construir bien, se llega a buen arquitecto.
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La virtud es una disposición voluntaria adquirida, que consiste en un término medio entre dos extremos malos, el uno por exceso y el otro por defecto.
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Como la vista es al cuerpo, la razón es al espíritu.
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Hay la misma diferencia entre un sabio y un ignorante que entre un hombre vivo y un cadáver.
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Saber es acordarse.
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El que posee las nociones más exactas sobre las causas de las cosas y es capaz de dar perfecta cuenta de ellas en su enseñanza, es más sabio que todos los demás en cualquier otra ciencia.
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Si los ciudadanos practicasen entre sí la amistad, no tendrían necesidad de la justicia.
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La historia cuenta lo que sucedió; la poesía lo que debía suceder.
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Avaro es el que no gasta en lo que debe, ni lo que debe, ni cuando debe.
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El mando de muchos no es bueno; basta un solo jefe.
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La excelencia moral es resultado del hábito. Nos volvemos justos realizando actos de justicia; templados, realizando actos de templanza; valientes, realizando actos de valentía.
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Enseñar no es una función vital, porque no tienen el fin en sí misma; la función vital es aprender.
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Los grandes conocimientos engendran las grandes dudas.
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Nada hay en la mente que no haya estado antes en los sentidos.
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El miedo es un sufrimiento que produce la espera de un mal.
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La democracia ha surgido de la idea de que sí los hombres son iguales en cualquier respecto, lo son en todos.
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No hay que empezar siempre por la noción primera de las cosas que se estudian, sino por aquello que puede facilitar el aprendizaje.
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La única verdad es la realidad.
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Los dialécticos y los sofistas, en sus disquisiciones, se revisten de la apariencia de filósofos.
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El entendimiento es una tabla lisa en la cual nada hay escrito.
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El verdadero discípulo es el que supera al maestro.
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Solamente haciendo el bien se puede realmente ser feliz.
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Todos los aduladores son mercenarios, y todos los hombres de bajo espíritu son aduladores.
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El hombre que se mantiene en el justo medio lleva el nombre de sobrio y moderado.
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Las enseñanzas orales deben acomodarse a los hábitos de los oyentes.
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Las ciencias tienen las raíces amargas, pero muy dulces los frutos.
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Lo mejor es salir de la vida como de una fiesta, ni sediento ni bebido.
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El hombre nada puede aprender sino en virtud de lo que sabe.
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Gracias a la memoria se da en los hombres lo que se llama experiencia.
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Si el espíritu es un atributo divino, una existencia conforme al espíritu será verdaderamente divina.
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Una definición es una frase que significa la esencia de una cosa.
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Los discursos inspiran menos confianza que las acciones.
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La ciudad (polis) es una de las cosas que existen por naturaleza; y el hombre es, por naturaleza, un animal político.
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Aprendemos, o por inducción o por demostración. La demostración parte de lo universal; la inducción de lo particular.
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Es propio del filósofo poder especular sobre todas las cosas.
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Es necesario que haya uno o varios principios y aun, en caso de existir uno sólo, que éste sea inmóvil e inmutable.
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La mente siempre tiene razón, mientras que el apetito y la imaginación pueden equivocarse.
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Es absolutamente imposible demostrarlo todo.
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Platón es mi amigo, pero más amigo es la verdad.
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La virtud resplandece en las desgracias.
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Cometer una injusticia es peor que sufrirla.
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Si las acciones humanas pueden ser nobles, vergonzosas o indiferentes, lo mismo ocurre con los placeres correspondientes. Hay placeres que derivan de actividades nobles, y otros de vergonzoso origen.
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Es evidente que todos los fines no son fines perfectos. Pero el bien supremo constituye, de alguna manera, un fin perfecto.
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Y es que la naturaleza no hace nada en vano, y entre los animales, el hombre es el único que posee la palabra.
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La ciencia es respecto del alma lo que es la luz respecto de los ojos, y si las raíces son amargas, los frutos son muy dulces.
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Quien discute sobre si se puede matar a la propia madre no merece argumentos sino azotes.
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Mercaderes e industriales no deben ser admitidos a la ciudanía, porque su género de vida es abyecto y contrario a la virtud.
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Todo acto forzoso se vuelve desagradable.
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El movimiento no existe fuera de las cosas, pues todo lo que cambia, o cambia en el orden de la sustancia o en la cantidad, o en la calidad, o en el lugar.
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Todo hombre, por naturaleza, desea saber.
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Si tanto me alaban, será por alabarse a sí mismos, pues al alabarme dan a entender que me comprenden.
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Todo lo que se mueve es movido por otro.
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No hay genio sin un gramo de locura.
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Cuanto más nos inclina la naturaleza a los placeres, tanto más propensos somos a la licencia que a la decencia.
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No conviene hablar del pudor como de una virtud. Se parece más bien a una emoción que a una disposición adquirida. Se define, pues, como un miedo de dar de sí una mala opinión.
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Las revoluciones no se hacen por menudencias, pero nacen por menudencias.
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Si nada hay eterno, no es posible la producción ni la generación.
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Lo que tiene alma se distingue de lo que no la tiene por el hecho de vivir.
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La bestialidad es un mal menor que la perversidad, pero es más temible.
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Movimiento es el paso de la potencia al acto.
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El fin de la ciencia especulativa es la verdad, y el fin de la ciencia práctica es la acción.
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Es preciso que la filosofía sea un saber especial, de los primeros principios y de las primeras causas.
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La naturaleza no hace nada en vano.
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Fuera de la sociedad, el hombre es una bestia o un dios.
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Aquellos que educan bien a los niños merecen recibir más honores que sus propios padres, porque aquellos sólo les dieron vida, éstos el arte de vivir bien.
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No hay que prestar atención a quienes nos aconsejan, so pretexto de que somos hombres, no pensar más que en las cosas humanas y, so pretexto de que somos mortales, renunciar a las cosas inmortales.
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La necesidad ha hecho aparearse a quienes no pueden existir el uno sin el otro, como son el varón y la mujer.
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El hombre es un animal político.
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El instante es la continuidad del tiempo, pues une el tiempo pasado con el tiempo futuro.
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Todos los gobiernos mueren por la exageración de su principio.
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La belleza del hombre está o en la sonoridad, o en el significado.
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La poesía es más profunda y filosófica que la historia.
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El imitar es connatural al hombre.
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El género humano tiene, para saber conducirse, el arte y el razonamiento.
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En parte, el arte completa lo que la naturaleza no puede elaborar y, en parte, imita a la naturaleza.
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No todo término merece el nombre de fin, sino tan sólo el que es óptimo.
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Los predicados del predicado se extienden también al sujeto.
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Las cosas se llaman equívocas cuando tan sólo tienen de común el nombre.
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La verdadera causa final reside en los seres inmóviles.
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El ser inmóvil mueve como objeto del amor, y lo que él mueve imprime el movimiento a todo lo demás.
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No hay nada que envejezca tan pronto como el recuerdo del beneficio.
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Todos o casi todos distinguen el alma por tres de sus atributos: el movimiento, la sensación y la incorporeidad.
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