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Frases de Arthur Rimbaud

Frases de Arthur Rimbaud

Poeta francés, destacado en el mundo de la literatura por emprender un viaje metodológico entre los países de Europa y África para completar su sueño de escribir a partir de lo que la vida le ofrecía constantemente en ese viaje. Su obra no fue reconocida en vida pero a medida que pasaron los años despertó el interés de las nuevas generaciones

Ahora puedo decir que el arte es una tontería.
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De mis ancestros conservo los ojos celestes, el cerebro estrecho y la imprudencia de la lucha.
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Sin hablar, sin pensar, iré por los senderos: pero el amor sin límites me crecerá en el alma.
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Yo debería tener un infierno para mi cólera, un infierno para mi orgullo, y el infierno de las caricias; un concierto de infiernos.
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Iré, cuando la tarde cante, azul, en verano, herido por el trigo, a pisar la pradera; soñador, sentiré su frescor en mis plantas y dejaré que el viento me bañe la cabeza.
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Un atardecer, senté a la Belleza sobre mis rodillas. Y la encontré amarga. Y la insulté.
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El Poeta se hace vidente por medio de un largo, inmenso y razonado desarreglo de todos los sentidos.
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Seremos felices. Habrá un nido de besos oculto en los rincones.
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La vida es la farsa que todos debemos representar.
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El mundo tiene sed de amor: tú la apaciguarás, ¡oh esplendor de la carne! ¡Oh esplendor ideal! ¡Oh renuevo de amor, triunfal aurora en la que doblegando a sus pies los dioses y los héroes, la blanca Calpigia y el pequeño Eros cubiertos con nieve de las rosas las mujeres y las flores su bellos pies cerrados!
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Cambia nuestra suerte, acribilla las plagas comenzando por el tiempo.
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La moral es la debilidad del cerebro.
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Tanta paciencia tuve que todo lo he olvidado.
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El Mundo está sediento de Amor: aplácalo.
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Yo observo la historia de los tesoros que ustedes encontraron. ¡Veo la continuación! Mi sabiduría es tan despreciada como el caos. ¿Qué es mi nada, frente al estupor que les espera a ustedes?
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La tempestad bendijo mis desvelos marítimos, más liviano que un corcho dancé sobre las olas llamadas eternas arrolladoras de víctimas, ¡diez noches, sin extrañar el ojo idiota de los faros!
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A nuestro deseo le hace falta la música sabia.
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¡La hemos vuelto a hallar! ¿Qué? La Eternidad.... Es la mar mezclada con el sol.
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No digo una palabra: continúo mirando la carne de sus blancos cuellos, bordados de locos mechones; persigo, bajo la blusa y los frágiles atavíos, el divino dorso parejo a la curva de sus hombros.
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Iba por ahí, con las manos metidas en los bolsillos rotos; hasta tal punto mi gabán se volvía ideal...
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¡Y yo hablaba de una mano amiga! Es una buena ventaja poder reírme de los viejos amores engañosos y cubrir de vergüenza a esas parejas mentirosas -he visto allá el infierno de las mujeres- y podré poseer la verdad en un alma y un cuerpo.
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De mis ancestros conservo los ojos celestes, el cerebro estrecho y la imprudencia de la lucha
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Es falso decir: Yo pienso; deberíamos decir: alguien me piensa.
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¡Si volviera el tiempo, el tiempo que fue! Porque el hombre ha terminado, el hombre representó ya todos sus papeles.
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Y al llegar la aurora, armados de ardiente paciencia, entraremos en las espléndidas ciudades
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El poeta se hace vidente por medio de un largo, inmenso y razonado desarreglo de todos los sentidos.
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¡Qué vida! La auténtica vida está ausente. No estamos en el mundo.
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Soy el santo, orando en la terraza, como las bestias pacíficas que pacen hasta el mar de Palestina. Soy el sabio del sillón sombrío. Las ramas y la lluvia se lanzan contra la ventana de la biblioteca.
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Nadie se marcha.
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Une porte claqua, et, sur la place du hameau, l'enfant tourna ses bras, compris des girouttes et des coqs des clochers de partout, sous l'éclatante giboulée
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Soy un efímero y no demasiado descontento ciudadano de una metrópoli creída moderna porque todo gusto conocido ha sido evitado en los mobiliarios y en el exterior de las casas así como en el trazado de la ciudad.
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Hay que ser absolutamente moderno.
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En la horca negra bailan, amable manco, bailan los paladines, los descarnados danzarines del diablo; danzan que danzan sin fin los esqueletos de Paladín.
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Ahora puedo decir que el arte es una tontería
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¡Hay que ver! ¡Cuántos amores espléndidos he soñado!
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Pero, se lo ruego, no subraye ni con el lápiz, ni demasiado con el pensamiento.
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El poeta es realmente ladrón de fuego.
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Je suis le saint, en prière sur la terrase, comme les bêtes pacifiques paissent jusqu'à la mer de Palestine. Je suis le savant au fauteuil sombre. Les branches et la pluie se jettent à la croisée de la bibliothèque.
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Dijo: 'Yo no amo a las mujeres. El amor hay que reinventarlo, todo el mundo lo sabe'.
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La vida es la farsa que todos debemos representar.
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No se es serio, cuando se tienen diecisiete años.
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La música sabia le hace falta a nuestro deseo.
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Hay que ser absolutamente moderno.
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Me creo en el infierno, luego estoy allí.
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Pues YO es otro. Si el cobre se despierta clarín, no es culpa suya.
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Soy un inventor de muy distinto mérito que todos los que me han precedido; incluso un músico, que ha encontrado algo así como la clave del amor.
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La honestidad de la medicina me llena de dolor.
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Espero a dios como golosina.
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¡Por el rocío enjugada, qué bien me huele en el albor!
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Ver lo invisible, oír lo inaudible.
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Los senderos son ásperos. Los montículos se cubren de retamas. El aire está inmóvil. ¡Qué lejos los pájaros y las fuentes! Tiene que ser el fin del mundo, si avanzamos.
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Pues tú te desprendes de los asuntos humanos, ¡de los simples impulsos!
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Y me dirás: ¡busca!, reclinando la cabeza; y dedicaremos nuestro tiempo a encontrar ese animalito que viaja mucho.
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Besé sus finos tobillos. Y estalló en risa, tan suave, risa hermosa de cristal.
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Mediante la poesía llegar a lo desconocido.
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La vida florece por el trabajo, vieja verdad.
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Golpeó una puerta, y, en la plaza de la aldea, el niño hizo girar sus brazos, comprendido por las veletas y los gallos de los campanarios de todas partes, bajo el deslumbrante chubasco.
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Pronto, como un lebrel, acecho botas, medias. Reconstruyo los cuerpos y ardo en fiebres hermosas. Ellas me encuentran raro y van cuchicheando. Mis deseos brutales se enganchan a sus labios...
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En seguida descubro la botina, la media, y... Reconstruyo los cuerpos, consumidos por hermosas fiebres. Ellas me encuentran gracioso y hablan entre sí, muy quedo...Y mis deseos brutales se cuelgan de sus labios.
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Son los conquistadores del mundo buscando la fortuna química personal; el sport y el confort viajan con ellos; llevan la educación de las razas, las clases y las bestias, en ese navío.
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Hay una catedral descendente y un lago ascendente. Hay un pequeño carruaje abandonado en el soto, o bien bajando a toda prisa por el sendero, adornado con cintas. Hay una compañía de cómicos ambulantes, vestidos para la representación, divisados en el camino por entre la linde del bosque. Hay siempre, en fin, cuando se tiene hambre y sed, alguien que llega y os echa de allí.
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