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Frases de Benjamin Franklin

Frases de Benjamin Franklin

Político, inventor y científico. Su primer labor política se dio en 1736 elegido por la asamblea general de Filadelfia y en 1947 ya organizo la primer milicia de voluntarios en la defensa de Pensilvania.

La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días.
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Tómate tiempo en escoger un amigo, pero sé más lento aún en cambiarlo.
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Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo.
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Un padre es un tesoro, un hermano es un consuelo: un amigo es ambos.
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De aquel que opina que el dinero puede hacerlo todo, cabe sospechar con fundamento que será capaz de hacer cualquier cosa por dinero.
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Quien tiene paciencia, obtendrá lo que desea.
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No anticipéis las tribulaciones ni temáis lo que seguramente no os puede suceder. Vivid siempre en un ambiente de optimismo.
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La alegría es la piedra filosofal que todo lo convierte en oro.
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Presta dinero a tu enemigo y lo ganarás a él; préstalo a tu amigo y lo perderás.
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Cuida de los pequeños gastos; un pequeño agujero hunde un barco.
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Si quieres conocer el valor del dinero, trata de pedirlo prestado.
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Sólo el hombre íntegro es capaz de confesar sus faltas y de reconocer sus errores.
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El mejor médico es el que conoce la inutilidad de la mayor parte de las medicinas.
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Un camino de mil millas comienza con un paso.
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Donde mora la libertad, allí está mi patria.
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La llave que se usa constantemente reluce como plata: no usándola se llena de herrumbre. Lo mismo pasa con el entendimiento.
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El que compra lo supérfluo, pronto tendrá que vender lo necesario.
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La ociosidad camina con tanta lentitud, que todos los vicios la alcanzan.
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Inscribe los agravios en el polvo, las palabras de bien inscríbelas en el mármol.
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El camino hacía la riqueza depende fundamentalmente de dos palabras: trabajo y ahorro.
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Si el tiempo es lo más caro, la pérdida de tiempo es el mayor de los derroches.
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Tres podrían guardar un secreto si dos de ellos hubieran muerto.
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Es mejor acostarse sin cenar que levantarse con deudas.
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Donde hay matrimonio sin amor, habrá amor sin matrimonio.
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La oxidación por falta de uso gasta mucho más las herramientas que el propio trabajo.
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No hay nada tan cierto en el mundo como la muerte y los impuestos.
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Si los hombres son tan perversos teniendo religión, ¿cómo serían sin ella?.
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Aquellos que cederían la libertad esencial para adquirir una pequeña seguridad temporal, no merecen ni libertad ni seguridad.
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Quien quiera ver prosperar sus negocios, consulte a su mujer.
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Si no quieres perderte en el olvido tan pronto como estés muerto y corrompido, escribe cosas dignas de leerse, o haz cosas dignas de escribirse.
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Si el hombre alcanzara la mitad de los deseos que tiene, redoblaría sus inquietudes.
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El corazón del loco está en la boca; pero la boca del sabio está en el corazón.
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La honradez reconocida es el más seguro de los juramentos.
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El que quiera prosperar en sus negocios hágalos por sí mismo, y si quiere que todo le salga mal, no tiene más que confiarlos a manos ajenas.
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No malgastes tu tiempo, pues de esa materia está formada la vida.
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Más de un hombre hubiera sido peor si su fortuna hubiese sido mejor.
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Hay tres amigos fieles; una esposa anciana, un perro viejo y dinero contante y sonante.
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Las tres cosas más difíciles de esta vida son: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo.
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La paz y la armonía constituyen la mayor riqueza de la familia.
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No cambies la salud por la riqueza, ni la libertad por el poder.
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Incluso la paz se puede comprar a un precio demasiado alto.
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La peor decisión es la indecisión.
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Vacía tu bolsillo en tu mente, y tu mente llenará tu bolsillo.
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Nunca existió una buena guerra ni una mala paz.
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El primer error que se comete en los negocios públicos es consagrarse a ellos.
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Yo creo que el mejor medio de hacer bien a los pobres no es darles limosna, sino hacer que puedan vivir sin recibirla.
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La pereza viaja tan despacio que la pobreza no tarda en alcanzarla.
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El que vive de esperanzas, muere de sentimiento.
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Los hombres son criaturas muy raras: la mitad censura lo que practica; la otra mitad practica lo que censura; el resto siempre dice y hace lo que debe.
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Lo que empieza en cólera acaba en vergüenza.
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¡Arriba, haragán! ¡No desperdicies la vida! Ya dormirás bastante en la sepultura.
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El sabio consigue más ventajas por sus enemigos que el necio por sus amigos.
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Ten tus ojos bien abiertos antes del matrimonio; y medio cerrados después de él.
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El hombre descontento no encuentra silla cómoda.
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El que vive de esperanzas corre el riesgo de morirse de hambre.
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Si haces lo que no debes, deberás sufrir lo que no mereces.
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Invertir en conocimientos produce siempre los mejores beneficios.
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Carecer de libros propios es el colmo de la miseria.
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Toma consejo en el vino, pero decide después con agua.
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El hambre espía en la casa de los pobres, pero si la habitan personas trabajadoras, no se atreve a entrar.
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Siempre tendremos razones para estar enfadados, pero esas razones, rara vez serán buenas.
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Las puertas de la sabiduría nunca están cerradas.
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Por un clavo se perdió una herradura, por ésta un caballo, y por éste el jinete, que fue capturado y muerto por el enemigo.
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No hay mejor predicador que la hormiga, que no dice nada.
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La ociosidad, como el moho, desgasta mucho más rápidamente que el trabajo.
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Bastante, significa un poco más de lo que cada uno posee.
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La necesidad nunca hizo buenos negocios.
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Nada existe más dulce que la miel. Excepto el dinero.
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El cielo cura y el médico cobra la minuta.
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No perdáis una hora, porque no estáis seguros de un minuto.
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Ninguna nación fue arruinada jamás por el comercio.
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Las leyes demasiado benignas rara vez son obedecidas; las demasiado severas, rara vez ejecutadas.
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Un hoy vale por dos mañanas.
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O caminamos todos juntos hacia la paz, o nunca la encontraremos.
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