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Frases de Charles Dickens

Frases de Charles Dickens

Destacado escritor y novelista inglés, uno de los autores más conocidos de la literatura universal. Símbolo de la era victoriana. En sus obras se pueden leer detalles interesantes como lo son versos dedicados al humor, a la ironía y una aguda critica a la sociedad. Casi todas sus obras alcanzaron el formato del cine.

El corazón humano es un instrumento de muchas cuerdas; el perfecto conocedor de los hombres las sabe hacer vibrar todas, como un buen músico.
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No está en mi naturaleza ocultar nada. No puedo cerrar mis labios cuando he abierto mi corazón.
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Nunca es tarde para el arrepentimiento y la reparación.
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Honraré la Navidad en mi corazón y procuraré conservarla durante todo el año.
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Acostumbramos a cometer nuestras peores debilidades y flaquezas a causa de la gente que más despreciamos.
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Hay hombres que parecen tener sólo una idea y es una lástima que sea equivocada.
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Nunca cierres los labios a quienes has abierto el corazón.
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Reflexiona sobre tus bendiciones presentes, de las que todo hombre posee muchas; no sobre tus pasadas penas, de las que todos tienen algunas.
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Cada fracaso le enseña al hombre algo que necesitaba aprender.
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Hay grandes hombres que hacen a todos los demás sentirse pequeños. Pero la verdadera grandeza consiste en hacer que todos se sientan grandes.
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Nadie es inútil en este mundo mientras pueda aliviar un poco la carga a sus semejantes.
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No existe nada en el mundo tan irresistiblemente contagioso como la risa y el buen humor.
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El hombre nunca sabe de lo que es capaz hasta que lo intenta.
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He aquí una regla fundamental en los negocios: házselo a los demás, puesto que ellos te lo harán a ti.
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No fracasa en este mundo quien le haga a otro más llevadera su carga.
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Hay cuerdas en el corazón humano que sería mejor no hacerlas vibrar.
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El número de malhechores no autoriza el crimen.
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Cuando lo hayas encontrado, anótalo.
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La caridad comienza en mi casa, y la justicia en la puerta siguiente.
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Hay libros de los cuales la parte de atrás y las cubiertas son de lejos las mejores partes.
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Si no hubiera malas gentes no habría buenos abogados
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Hay grandes hombres que hacen a todos los demás sentirse pequeños. Pero la verdadera grandeza consiste en hacer que todos se sientan grandes.
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Cada fracaso enseña al hombre algo que necesitaba aprender.
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Nunca podría haber hecho lo que he hecho, sin los hábitos de puntualidad, orden y diligencia, sin la determinación de concentrar en mí un objetivo a la vez
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Nunca es tarde para el arrepentimiento y la reparación.
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Piensa en tus bendiciones presentes, de las cuales cada hombre tiene muchas; no en tus desdichas pasadas, de las cuales todos los hombres tienen algunas.
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No está en mi naturaleza ocultar nada. No puedo cerrar mis labios cuando he abierto mi corazón.
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Cuanto más engorda uno, más prudente se vuelve. Prudencia y barriga son dos cosas que crecen simúltaneamente.
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Un maravilloso hecho para reflexionar es el que cada criatura se constituye como un único y profundo secreto y misterio
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El dolor de la separación no es nada comparado con la alegría de reunirse de nuevo
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El número de malhechores no autoriza el crimen.
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Un corazón amoroso es mejor y más fuertes que la sabiduría
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No olvides que te espero, no esperes que te olvide
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¡Feliz, feliz Navidad, la que hace que nos acordemos de las ilusiones de nuestra infancia, le recuerde al abuelo las alegrías de su juventud, y le transporte al viajero a su chimenea y a su dulce hogar!
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Hay hombres que parecen tener sólo una idea y es una lástima que sea equivocada.
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El corazón humano es un instrumento de muchas cuerdas; el perfecto conocedor de los hombres las sabe hacer vibrar todas, como un buen músico.
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El perro es, generalmente, un animal que jamas se venga del castigo que le aplica su amo
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No fracasa en este mundo quien le haga a otro más llevadera su carga.
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Nunca debemos avergonzarnos de nuestras lágrimas, porque son la lluvia que limpia el polvo cegador de la tierra a que a veces cubre y mancilla nuestro endurecido corazón.
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Cada fracaso nos enseña algo que necesitamos aprender.
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Abre los pulmones, lava el semblante, ejercita los ojos y suaviza el temperamento; así que llora
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Érase el mejor de los tiempos y el más detestable de los tiempos;... la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Todo lo poseíamos y nada poseíamos
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Los caminos de la lealtad son siempre rectos.
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Honraré la Navidad en mi corazón y procuraré conservarla durante todo el año.
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En el pequeño mundo en el que los niños tienen su existencia, sea quien sea el que los eduque, nada hay que se perciba y se sienta tan sutilmente como la injusticia
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Entrego mi alma a la misericordia de Dios, a través de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, y exhorto a mis queridos hijos a tratar humildemente de conducirse por las enseñanzas del Nuevo Testamento.
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Caballero una vez, caballero por siempre
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Jamás habría tenido éxito en la vida si no hubiera yo prestado a la cosa más nimia de que me ocupé la misma atención y el cuidado que he prestado a la más importante.
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Acostumbramos a cometer nuestras peores debilidades y flaquezas a causa de la gente que más despreciamos.
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La caridad comienza en mi casa, y la justicia en la puerta siguiente.
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El recuerdo, como una vela, brilla más en Navidad
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Si usted pudiera ver mis pies cuando no llevo botas, se haría una idea de lo que es cariño no correspondido
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Este es un mundo de acción, no de quejas y lamentos
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No juzgue nada por su aspecto, sino por la evidencia. No hay mejor regla
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Cuando lo hayas encontrado, anótalo.
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Donde millones de hombres se arredraron, allí empieza tú a trabajar.
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Érase el mejor de los tiempos y el más detestable de los tiempos; la primavera de la y el invierno de la desesperación. Todo lo poseíamos y nada poseíamos.
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He aquí una regla fundamental en los negocios: házselo a los demás, puesto que ellos te lo harán a ti.
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Hay siempre en el alma humana una pasión por ir a la caza de algo.
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He aquí una regla fundamental en los negocios: hazlo a los demás, puesto que ellos te lo harán a ti.
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Reflexiona sobre tus bendiciones presentes, de las que todo hombre posee muchas; no sobre tus pasadas penas, de las que todos tienen algunas.
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Hay cuerdas en el corazón humano que sería mejor no hacerlas vibrar.
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Un árbol es un vecino muy peligroso en una tormenta
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Someted vuestros apetitos, amigos míos, y habréis conquistado la naturaleza humana
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Nuestras peores debilidades y bajezas las solemos cometer por causa de las gentes que más despreciamos
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Nadie es inútil en el mundo mientras pueda aliviar un poco el peso de sus semejantes
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En todas las cosas debe el hombre confiar más en su propia actividad que en la ajena.
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La caridad empieza en nuestra casa y la justicia en casa del vecino
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La ley es un asno
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¡Dios nos bendiga a cada uno! Dijo Tiny Tim, el último de todos
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La fama es la amada de todo corazón humano
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Humildes somos, humildes hemos sido, y humildes seremos
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La muerte, los incendios y los robos hacen a todos los hombres iguales
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Hay una sabiduría de la cabeza y una sabiduría del corazón
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Los diferentes medios de comunicación nunca serán un sustituto para la cara de alguien que alienta con su alma a otra persona a ser valiente y honesta
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Cada niño que viene al mundo es más hermoso que el anterior
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Entradas anuales: 20 libras, gastos del año: 19,60; resultado: felicidad. Entrada anual: 20 libras; gastos al año: 20,60; resultado: miseria
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Yo nunca habría tenido éxito en la vida si no me hubiera dedicado a las cosas más pequeñas con la misma atención y cuidado que le dediqué a las más grandes
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Es una verdad melancólica que incluso los grandes hombres tienen sus parientes pobres.
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Los grandes hombres rara vez son excesivamente escrupuloso en la disposición de su atuendo
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Ella es el ornamento de su sexo
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Las venturas nunca vienen por pares; las desdichas nunca vienen solas
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¡Que Dios nos bendiga a todos!
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Un día gastado en otros es un día gastado en uno mismo
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Yo experimento un profundo y humilde deseo, y lo conservaré mientras viva, de aumentar la cantidad de alegría inofensiva
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La regla de oro de todo negocio es: engaña a los demás, de lo contrario te engañarán ellos.
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Someted vuestros deseos, amigos míos, y habréis dominado la naturaleza humana.
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