1. Frases
  2. >
  3. Autores
  4. >
  5. Dante Alighieri

Frases de Dante Alighieri

Frases de Dante Alighieri

Escritor, poeta italiano. Reconocido y recordado en todo el mundo por su obra maestra, "La Divina Comedia". Este texto es considerado una de las obras literarias más importantes de la cultura italiana, se caracteriza por haber sido escrita en el periodo medieval renacentista. También fue recordado por su experiencia política y su pensamiento, lo que le valió el destierro de su ciudad natal.

No hay mayor dolor que recordar los tiempos felices desde la miseria.
f t g
Sé firme como una torre, cuya cúspide no se doblega jamás al embate de los tiempos.
f t g
Si no se modera tu orgullo, él será tu mayor castigo.
f t g
Vuestra fama es como la flor; que brota y muere; y la marchita el mismo sol que la hizo nacer de la acerba tierra.
f t g
No puede comprenderla [la pasión] quien no la experimenta.
f t g
No menos que el saber me place el dudar.
f t g
No se alcanza la fama reclinado en blanda pluma, ni al abrigo de colchas.
f t g
Quien sabe de dolor, todo lo sabe.
f t g
Es necesario aquí dejar todo recelo; toda cobardía es necesario que aquí muera.
f t g
La raza humana se encuentra en la mejor situación cuando posee el más alto grado de libertad.
f t g
Busca la libertad, don tan preciado como sabe quien por ella dé la vida.
f t g
El vino siembra poesía en los corazones.
f t g
¡Oh, insensatos afanes de los mortales! ¡Qué débiles son las razones que nos inducen a no levantar nuestro vuelo de la Tierra!
f t g
Hay un secreto para vivir feliz con la persona amada: no pretender modificarla
f t g
La espada de la divina justicia no hiere prematura ni tardíamente, aunque una u otra cosa parezca a los que la deseen o la temen
f t g
La avaricia es de naturaleza tan ruin y perversa que nunca consigue calmar su afán: después de comer tiene más hambre
f t g
A la súplica honesta debe contestarse silenciosamente con la acción
f t g
El mejor regalo que Dios ha dado en Su abundancia fue la autonomía de la voluntad.
f t g
Orgullo, Envidia, Avaricia, éstas son las chispas que han prendido el fuego en el corazón de los hombres.
f t g
Oh vosotros los que entráis, abandonad toda esperanza
f t g
A una pequeña chispa sigue una gran llama
f t g
La lujuria merece tratarse con piedad y disculpa cuando se ejerce para aprender a amar
f t g
Amor brilla en los ojos de mi amada, y se torna gentil cuando ella mira: donde pasa, todo hombre a verla gira y a quien ve tiembla el alma enamorada
f t g
Cuando carecemos de esperanza, vivimos llenos de deseos
f t g
Tan gentil y tan honesta luce mi dama cuando a alguien saluda, que toda lengua temblando quédase muda, y no se atreven los ojos a mirarla
f t g
Me ató a sus brazos, con placer tan fuerte, que, como ves, ni aun muerta me abandona
f t g
Libertad va buscando, que le es tan cara, como lo sabe quien la vida por ella deja.
f t g
Quien sabe del dolor, todo lo sabe.
f t g
Ámase por deleite a la belleza, y a la virtud, por soberana alteza
f t g
No menos que saber, dudar me gusta más.
f t g
A quien más sabe es a quien más duele perder el tiempo
f t g
Si a la bella se suma la discreta, y nuestra vista bebe su dulzura colmando el corazón de ansia secreta, del amor al asedio que perdura pidiendo estadio la beldad nos reta como bravo adalid en su armadura
f t g
Haber aprendido y no retenido no es ciencia
f t g
Sed, cristianos, a moveros más formales: no seáis como pluma al viento, y no creáis que cualquier agua os lave. Tenéis el viejo y el nuevo testamento, y el pastor de la Iglesia que os guía: que ello a vuestra salvación os baste. Si mala avidez otra cosa os grita, sed hombres, y no locas ovejas, ¡que el judío, de vosotros, entre vosotros, no se ría!
f t g
Yo no lloraba, mi corazón era de piedra
f t g
Abre la mente a lo que te manifiesto y aférralo adentro; que no se hace ciencia, sin retención de lo que se ha entendido
f t g
Amor y corazón noble son una misma cosa
f t g
¡Oh, vosotros que tenéis sanas inteligencias, parad mientes en la doctrina escondida tras el velo de versos extraños!
f t g
El amor me impulsa y me hace hablar así
f t g
El amor mueve el Sol y las estrellas
f t g
Se debe temer sólo aquello que puede perjudicar a otro; lo demás, no, que no da miedo
f t g
Se sabe cuan poco dura en la mujer la ardiente llama del amor, cuando la mirada y la mano, no son capaces de avivarla de continuo
f t g
Feliz mil veces quien la ve y la siente; al nacerle el alma al punto empieza todo humilde pensar, toda dulzura, y no sabe, admirarla sonriente, si en ella se excedió naturaleza, o el milagro gentil tanta hermosura
f t g
Amor y gentil corazón son una cosa misma.
f t g
Considerad vuestra simiente: hechos no fuisteis para vivir como brutos, sino para perseguir virtud y conocimiento
f t g
El parterre que nos hace tan soberbios, girando yo entre los eternos Gemelos, entero vi de los montes a las bocas. Luego volví los ojos a los ojos bellos
f t g
Eres tú mi maestro, eres mi autor: eres tú solo aquel, de quien yo hurto el bello estilo, que me ha dado honor.
f t g
Una justa solicitud debe ir seguida de la escritura en el silencio
f t g
Conocerás por experiencia lo salado del pan ajeno, y cuán triste es subir y bajar las escaleras en un piso ajeno
f t g
Que no se puede absolver al que no se arrepiente, ni arrepentirse y querer es posible pues la contradicción no lo consiente
f t g
Mas ¿quién eres tú que sientas cátedra para juzgar desde lejos a mil millas con la vista de un palmo corta?
f t g
¡Oh gente humana, para volar nacida! ¿porqué al menor soplo caes vencida?
f t g
Mas la conciencia me asegura, es buena escolta que hace al hombre franco bajo el amparo de saberse pura
f t g
Bueno es el dominio del amor, ya que aparta el entendimiento de sus siervos de todas las cosas viles
f t g
El color del corazón muestra el aspecto
f t g
Siempre la confusión de las personas principio fue del mal de la ciudad
f t g
Bien merece el mortal que se lamenta, corriendo tras de cosa que no dura, la suerte que en la vida lo atormenta
f t g
En la iglesia, con los santos, y en el figón, con los comilones
f t g
¿Quién es más perverso sino a quien el divino juicio contrista?
f t g
Aristóteles es el maestro de los que saben.
f t g
He aquí Dios, más fuerte que yo, que viniendo me dominará
f t g
Luz os es dada para bien y para malicia
f t g
Vuestra aprehensión convierte en verdaderas las ilusiones, que al deseo incitan, y el ánimo seducen placenteras
f t g
Pronto se aprende a amar a un corazón gentil
f t g
Fue siempre todo en Ella tan luciente, que nadie, suspirando dulcemente, podrá olvidar su gracia arrobadora
f t g
Para surcar mejores aguas despliega ahora las velas la navecilla de mi ingenio, que deja tras de sí un mar tan cruel
f t g
Para surcar mejores aguas despliego ahora las velas de la navecilla de mi ingenio, que deja trás de sí un mar tan cruel.
f t g
Sin esperanza, vivimos llenos de deseos.
f t g
Tanto es gentil el porte de mi amada, tanto digna de amor cuando saluda, que toda lengua permanece muda y a todos avasalla su mirada.
f t g

Otros autores