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Frases de Erasmo de Rotterdam

Frases de Erasmo de Rotterdam

Filosofo, fisiólogo, teólogo neerlandés del siglo XV. reconocido por ser autor de importantes tratados humanistas que asentaron las bases de los Derechos Humanos y otros entendimientos para los gobiernos soberanos del pueblo. Sus obras fueron traducidas del latín a muchos idiomas distintos.

La verdadera amistad llega cuando el silencio entre dos parece ameno.
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El colmo de la estupidez es aprender lo que luego hay que olvidar.
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El que conoce el arte de vivir consigo mismo ignora el aburrimiento.
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La felicidad consiste, principalmente, en conformarse con la suerte; es querer ser lo que uno es.
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En el estudio no existe la saciedad.
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Una buena gran parte del arte del bien hablar consiste en saber mentir con gracia.
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Los zorros usan muchos trucos. Los erizos, sólo uno. Pero es el mejor de todos.
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La filosofía es una meditación de la muerte.
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La paz más desventajosa es mejor que la guerra más justa.
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Reírse de todo es propio de tontos, pero no reírse de nada lo es de estúpidos.
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En el país de los ciegos el tuerto es el rey.
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Mejor es prevenir que curar.
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Para el hombre dichoso todos los países son su patria.
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La sabiduría de este mundo es la madre y raíz de todos los males.
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La mujer es, reconozcámoslo, un animal inepto y estúpido aunque agradable y gracioso.
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La esencia de la felicidad consiste en que aceptes ser el que eres
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Qué otra cosa es la vida de los mortales, sino una comedia en la que unos actores se disfrazan y ataviados con sus máscaras representan sus respectivos papeles hasta que el director de escena les ordena retirarse de las tablas.
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Moriré libre porque he vivido solo. Moriré solo porque he vivido libre
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El hombre inteligente no orina contra el viento.
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La mente humana está formada de tal manera que es mucho más susceptible a la falsedad que a la verdad.
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Ahora bien, si hay algo en la vida humana que conviene afrontar con vacilación y que incluso se debe evitar, conjurar y mantener lejos por todos los medios, es sin duda la guerra,...
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...,con la cara más dura que una piedra, hemos depuesto todo pudor, abandonado todo sentido de la vergüenza e imitamos, igualamos, dejamos atrás a los paganos en avaricia, ambición, lujo, fasto, tiranía.
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Abominas el nombre del diablo, y en oyéndole te santiguas, y eres tú mismo aquel diablo que aborreces.
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Como Antístenes, filósofo cínico, tuviese la capa rota y la anduviese enseñando a todos, díjole Sócrates: Por la hendidura de tu capa conozco tu vanidad. Quiso dar a entender que peor era aquella presunción que tenía enseñando su capa rota, que si trajera una vestidura más rica.
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El murmurador a todos los cuerdos es aborrecible, porque cada uno se teme dél, y piensa que otro tanto dirá dél en ausencia, como dice de los otros.
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Confundimos la propiedad con la administración.
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La verdadera alegría nace en la buena conciencia
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La locura es el origen de las hazañas de todos los héroes.
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El colmo de la estupidez: aprender algo que luego se va a olvidar.
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También decía que a Dios ninguna cosa le habemos de pedir señaladamente, salvo que debemos pedirle simplemente el bien. Y por esto yerran los que demandan a Dios mujer rica, hacienda, honra, reinos, vida luenga y así otras cosas. Parece que éstos señalan a Dios y le quieren mostrar lo que debe hacer, a Él, que sabe mejor lo que nos cumple que nosotros mismos.
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...cada uno favorece su partido, aunque sea tal el crimen que no se pueda defender con razón.
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...agora comúnmente llaman traidor al que, defendiendo la libertad de la república, resiste a los apetitos de los príncipes, y a los que aconsejan al príncipe que sea tirano.
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¿Cuántas veces no se ha emigrado de un sitio a otro?
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en la guerra, para vengar la afrenta de unos pocos y a veces de uno solo, afligimos cruelmente a tantos miles de hombres que no se lo merecen.
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Hay menos mal en un turco o judío sincero que en un cristiano hipócrita.
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... cuando el lenguaje era uno, éramos todos un cuerpo;...
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La Guerra sólo es buena para aquellos que no la han experimentado.
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Genio. Déjalo, por favor. Todo eso es inútil; no te esfuerces en vano con éste. (Escritos de crítica religiosa y política). (Julio II excluido del reino de los cielos).
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Los hijos de los personajes más notables y renombrados suelen resultar calamitosos para la comunidad.
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..., y de la diferencia nace la discordia, y de la discordia viene el apartamiento de la unidad.
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¿Qué pueblo no ha sido en alguna ocasión responsable y víctima de una invasión territorial.
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La envidia es inseparable de la felicidad
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De dos males, elige el menor.
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No hagas estima de ti por tu apersonamiento físico o los bienes que la fortuna te deparó, sino por tu prestancia moral o los bienes del alma.
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Decía Sócrates que los dioses eran los mejores y más bienaventurados entre todas las cosas y que el hombre que a la semejanza de ellos se comportaba en el vivir, cuanto más era semejante, más bienaventurado y mejor era. Si como dijo dioses dijera Dios, no habría más que decir.
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Solía Diógenes algunas veces irse a las estatuas y demandarles alguna cosa. Y como se maravillasen de esto los que lo veían, dijo: Hago esto para acostumbrarme a no moverme ni perturbarme si alguna vez demandare algo a los hombres y no lo alcanzare.
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Decía también que los ciudadanos no menos debían pelear por la guarda de sus leyes que por su misma ciudad. Porque sin leyes de ninguna manera la ciudad se puede conservar, mas sin murallas muy bien puede permanecer.
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Después de las riquezas tienen en mucho la nobleza que llaman de linaje (¡oh, nombre vano y de burla si no te acompaña virtud!)
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...cada uno tira para sí, cada uno habla su lenguaje, no quiriendo concertar con el otro.
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Dicen que se acrecienta el reino si se gana un lugarcillo o una señoría para que se ponga después en las cartas: Señor de tal gente. Y no miran con cuántos robos de sus súbditos, con cuánta sangre, con cuántas viudeces y orfandades se compra aquel palmo de tierra que ganan.
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Dionos Dios a entender lo que el apóstol Santiago nos enseña en una epístola, que todo hombre sea presto para oír; y tardío para hablar.
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El consultar las cosas no es sino un tardar; no para las hacer de presto, sino para hacerlas a su tiempo.
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El dinero es la vida (como dice Hesíodo).
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...el varón prudente y bueno todo le pone en abreviar la plática.
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...finalmente nuestros rayos cada vez infunden menos miedo también.
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Hace uno bien en alabarse a sí mismo, cuando no encuentra otro apologista.
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Finalmente se llegó al extremo de introducir todo Aristóteles en el corazón de la teología y de forma tal que su autoridad es casi más venerable que la de Cristo.
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Hay quienes suscitan la guerra por la única razón de poder ejercer más fácilmente por esa vía la tiranía sobre sus súbditos.
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Julio. Algunos empezaban ya a estar asqueados de la curia romana. Iban pregonando que todo estaba manchado por doquier con ganancias vergonzosas, con placeres desorbitados y nefandos, con envenenamientos, con sacrilegios, asesinatos y tráfico simoníaco.
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Julio. Mi primer afán fue conocer perfectamente el ingenio, costumbres, afectos, riquezas e inclinaciones de todas las gentes y sobre todo de los príncipes: quién convenía con quién, quién tenía diferencias con quién. A continuación procuré servirme de todas esas cosas en mi propio interés.
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Julio. Mujeres suyas no tienen. Ahora bien, ¿qué de extraño hay en que tengan hijos, puesto que son hombres, no eunucos?
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Julio. Que cada uno piense lo que quiera con tal de que hable bien o al menos guarde silencio. Ahora bien, el romano pontífice no puede ser censurado, ni siquiera por un concilio general.
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Julio. ¿Qué pasa aquí? ¿No se abre la puerta? Supongo que han cambiado la cerradura o está estropeada.
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Julio. Nosotros llamamos Iglesia a los templos sagrados, a los sacerdotes y especialmente a la curia romana y en primer lugar a mí, que soy la cabeza de la Iglesia.
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Julio. Tú quizá sueñas todavía con aquella antigua Iglesia en la que tú en compañía de algunos famélicos obispos hacías de ponttífice completamente inútil, sometido a la pobreza, al sudor, a los peligros y a mil inconvenientes.
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Julio. ¿Quién sino la fuente de todas las leyes, el romano pontífice? A él corresponde, ciertamente, abolir la ley, interpretarla, ampliarla, restringirla, en la medida en que le parezca conveniente a sus intereses.
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Julio. Y yo digo que ya está bien de palabras. Si no obedeces al punto, lanzaré contra ti el rayo de la excomunión con el que alguna vez aterroricé a los más altos reyes e incluso reinos enteros. ¿Ves la bula preparada ya al respecto?
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La guerra no discute que esta o aquella ciudad deba obedecer a un buen príncipe antes que servir a un tirano, sino si se pone a nombre de Fernando o Segismundo, si paga el impuesto a Felipe o a Luis.
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...la pugna es constante entre hombre y hombre, de uno con cualquier otro; ningún pacto es lo suficientemente firme entre los hombres.
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...las leyes de Solón, por las cuales vedó que no se dijese mal ni de los muertos ni de los ausentes.
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Las parábolas del Evangelio, si se miran así a la letra, ¿quién no dirá que son de algún hombre idiota?
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...los oradores, cuando no bastan a defender la causa por justicia, se acogen a las voces, como el cojo al caballo. (Parafraseando a Marco Tulio).
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...no hay ningún pueblo sobre el que menos valga la autoridad del sumo pontífice que los ingleses,...
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Nosotros los revestimos con títulos espléndidos, aunque sean criminalísimos: a éste lo llamamos católico, a aquél serenisimo, a uno ilustrisimo, a otro augusto a todos los denominamos dilectos hijos.
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Nadie ignora que todas las cosas humanas, como los Silenos de Alcibiades, tienen dos caras, totalmente diferentes.
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Ojalá que hubiera traducciones a todas las lenguas para que esos escritos pudieran ser leídos y conocidos.
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Pedro. Menos mal que tenemos una puerta de acero; de lo contrario este individuo, quienquiera que sea, la hubiera hecho saltar.
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¿Para qué derriba con trabucos los lugares el que tiene las llaves del reino de los cielos?
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...nosotros no somos la sede de Cristo, sino la sentina de Satanás;...
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Pedro. ¡Venga, basta de triunfos, gloriosísimo soldado! Prefiero aquellos otros, aunque paganos, por odio a ti, que -aun siendo padre santísimo en Cristo- celebrabas triunfos por tantos mile de cristianos muertos por culpa tuya, fuiste responsable de la destrucción de tantas legiones, mientras ni con la palabra ni con tu vida has ganado para Cristo ni una miserable alma.
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Pedro. Veo un caos humano repugnantísimo que a nada huele sino a burdel, vino y pólvora de cañón.
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Pero tampoco los mismos reyes advertían suficientemente qué precedente introducían en contra de sí mismos: que en lo sucesivo estuviera permitido a un sacerdote romano deponer de su trono a aquel príncipe que hubiera incurrido en su odio.
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Si Cristo es una fábula, ¿por qué no somos sinceros y lo rechazamos?
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¿Qué sentido tiene, expuestos como estamos a tan gran número de males, echarse encima voluntariamente otro más, como si no tuviéramos bastante?
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...por el peculio de los sacerdotes el mundo entero se ve envuelto en guerras perniciosísimas;...
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...si lo que dices ni es necesario, ni provechoso, ni apacible, ¿para qué lo dices?
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Si no puedes hacer gala de un ánimo de príncipe, muestra al menos el de un comerciante,...
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Si prescindes del nombre y de la señal de la cruz, peleamos turcos contra turcos.
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Todos desprecian al prodigioso, detestan una cabeza anciana sobre unos hombros jóvenes.
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Vale más tener envidiosos que inspirar piedad
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Opónense a la razón dos antagonistas formidables: la cólera, que la tienen la sade de su imperio en el corazón, en los orígenes mismos de la vida, y la lubricidad, que extiende su preponderancia hasta más abajo de la región abdominal
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Un solo crimen convierte en un maldito.
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Para quienes no la han experimentado es buena la guerra.
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No existe posesión de mayor precio que un amigo de veras.
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El vino no daña, pero el que bebe sin moderación se daña a sí mismo.
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Pues no hay cosa más desasosegada que el ánimo insatisfecho de sí mismo.
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El talento escondido no produce reputación.
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No existe posesión de mayor precio que un amigo de veras; en ésta suelo descansar, y con ella consolarme de los posibles desafueros de la fortuna.
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Un hombre le había injuriado malamente y no tomó pena ni se movió por ello, y como un amigo suyo se maravillase mucho, díjole: A mí no me dice mal, porque lo que dice no me compete a mí ni en mí se hallará. Al revés lo hace ahora el común de la gente que más se altera cuando no merece las injurias que se les dicen.
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Viendo este filósofo a sus ciudadanos tan dados a los deleites y por otra parte edificar tan suntuosamente, dijo: Los Agrigentinos así se dan a los deleites como si mañana hubiesen de morir, y así edifican como si siempre hubiesen de vivir.
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Otro le dio por injuria que era mestizo, porque su padre era de Atenas y su madre era bárbara. A éste respondió: Tampoco tú eres hijo de dos luchadores, en cambio eres luchador. Quiso decir que no va nada en que el hombre sea nacido donde quiera y de cualquiera, con tal de que sea bueno y virtuoso.
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