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Frases de Giovanni Papini

Frases de Giovanni Papini

Escritor de origen italiano con una extensa obra que se caracteriza por comenzar siendo críticamente atea y escéptica para convertirse en un fuerte y fervoroso defensor y propagandista del catolicismo. Su obra autobiográfica "Un hombre acabado" es considerada por muchos una obra maestra.

El destino no reina sin la complicidad secreta del instinto y de la voluntad.
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Hay quien tiene el deseo de amar, pero no la capacidad de amar.
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Quiero saberlo todo. Y siempre me encuentro como antes, triste como la vida y resignado como la sabiduría.
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El amor no es capaz de ver los lados malos de un ser; el odio no es capaz de ver los lados buenos.
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Todo hombre paga su grandeza con muchas pequeñeces, su victoria con muchas derrotas, su riqueza con múltiples quiebras.
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La ira es como el fuego; no se puede apagar sino al primer chispazo. Después es tarde.
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El dinero, que ha hecho morir a tantos cuerpos, hace morir todos los días a miles de almas.
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El amor es como el fuego, que si no se comunica se apaga.
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Si un hombre cualquiera, incluso vulgar, supiera narrar su propia vida, escribiría una de las más grandes novelas que jamás se haya escrito.
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Una salud demasiado espléndida es inquietante, pues su vecina, la enfermedad, está presta siempre a abatirla.
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Si es cierto que en cada amigo hay un enemigo potencial. ¿Por qué no puede ser que cada enemigo oculte un amigo que espera su hora?
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Cuando era joven leía casi siempre para aprender; hoy, a veces, leo para olvidar.
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Temo a un solo enemigo que se llama, yo mismo.
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Las armas son instrumentos para matar y los Gobiernos permiten que la gente las fabrique y las compre, sabiendo perfectamente que un revólver no puede usarse en modo alguno más que para matar a alguien.
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Todo hombre no vive más que por lo que espera.
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El dinero es el estiércol del diablo
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Los hombres se destruyen con el hierro y se compran con el oro.
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Los amigos no son más que enemigos con los que hemos establecido un armisticio, no siempre lealmente observado.
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La civilización moderna, que ha destruido poco a poco los adelantos de la fantasmagoría trascendental, ha comenzado a practicar sin darse cuenta la egolatría. El deporte es la adoración del cuerpo.
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Cada hombre es diverso, distinto de los demás, inefable, único, absolutamente personal. La igualdad humana es una ilusión intelectualista engendrada por un anhelo sentimental.
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Un hombre solo no puede aplaudir; el entusiasmo requiere número y fraternidad
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Todos los hombres buscan una recompensa. Nadie hace nada por nada
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Todos nos consolamos pensando que este presente no es más que un prefacio de la bella novela del porvenir
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La existencia es esfuerzo, es deseo, es dolor
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Cuando el género humano es herido por una grave locura colectiva, por el hecho de ser común y universal no es advertida ni recibida como locura
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Amar puede consistir en las palabras que hacen sangre, en el reproche, en la represión; lo que importa es la pureza de la intención
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Para amar a los hombres es preciso abandonarlos de cuando en cuando. Lejos de ellos, nos acercamos a ellos
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Los hombres, en general, no son sino marionetas maltratadas por un titiritero
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Los astutos vencen siempre en el primer momento y suelen ser vencidos antes del fin
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En todos los grandes hombres de ciencia existe el soplo de la fantasía
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Se puede entrar en el reino de Dios hasta por la puerta negra del pecado.
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Quien no ha deseado por lo menos una vez en su vida ser un santo, es, todo lo más, una bestia.
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Hasta las ciencias más adelantadas están saturadas de misterios y de preguntas sin respuesta.
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No hay señal más segura de ánimo pequeño que el estar contento de todo
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Sin el espejo del futuro, la realidad sería torpe, mísera, insignificante
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El destino no reine sin la complicidad secreta del instinto y de la voluntad
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