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Frases de Miguel de Cervantes

Frases de Miguel de Cervantes

Soldado, poeta, novelista, dramaturgo español (1547 - 1616). Considerado por sus colegas como uno de los principales literario de la época. Conocido por su famosa obra Don Quijote de la Mancha.

Encomiéndate a Dios de todo corazón, que muchas veces suele llover sus misericordias en el tiempo que están más secas las esperanzas.
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Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades.
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Amor y deseo son dos cosas diferentes; que no todo lo que se ama se desea, ni todo lo que se desea se ama.
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La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida.
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¿Qué locura o qué desatino me lleva a contar las ajenas faltas, teniendo tanto que decir de las mías?
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Señor, las tristezas no se hicieron para las bestias, sino para los hombres; pero si los hombres las sienten demasiado, se vuelven bestias.
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La senda de la virtud es muy estrecha y el camino del vicio, ancho y espacioso.
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Si los celos son señales de amor, es como la calentura en el hombre enfermo, que el tenerla es señal de tener vida, pero vida enferma y mal dispuesta.
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El que no sabe gozar de la ventura cuando le viene, no debe quejarse si se pasa.
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El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho.
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La verdad adelgaza y no quiebra, y siempre anda sobre la mentira como el aceite sobre el agua.
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Amistades que son ciertas nadie las puede turbar.
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Más vale la pena en el rostro que la mancha en el corazón.
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Los celos se engendran entre los que bien se quieren, del aire que pasa, del sol que toca y aun de la tierra que se pisa.
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La música compone los ánimos descompuestos y alivia los trabajos que nacen del espíritu.
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Puede haber amor sin celos, pero no sin temores.
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Esta que llaman por ahí Fortuna es una mujer borracha y antojadiza, y sobre todo, ciega, y así no ve lo que hace, ni sabe a quien derriba.
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No andes, Sancho, desceñido y flojo, que el vestido descompuesto da indicios de ánimo desmalazado.
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En los principios amorosos los desengaños prestos suelen ser remedios calificados.
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La buena y verdadera amistad no debe ser sospechosa en nada.
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Donde una puerta se cierra, otra se abre.
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La rabia de los celos es tan fuerte que fuerza a hacer cualquier desatino.
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Dos linajes solos hay en el mundo, como decía una agüela mía, que son el tener y el no tener.
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Alguno se estima atrevido, cuando con otros se compara. Algunos creo que hubo tan discretos que no acertaron a compararse sino a sí mismos.
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Sé breve en tus razonamientos, que ninguno hay gustoso si es largo.
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La falsedad tiene alas y vuela, y la verdad la sigue arrastrándose, de modo que cuando las gentes se dan cuenta del engaño ya es demasiado tarde.
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Al poseedor de las riquezas no le hace dichoso el tenerlas, sino el gastarlas, y no el gastarlas como quiera, sino el saberlas gastar.
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El agradecimiento que sólo consiste en el deseo es cosa muerta, como es muerta la fe sin obras.
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No ames lo que eres, sino lo que puedes llegar a ser.
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Come poco y cena menos, que la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago.
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La abundancia de las cosas, aunque no sean buenas, hacen que no se estimen, y la carestía, aun de las malas, se estima en algo.
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No hay cosa más excusada y aun perdida que el contar el miserable sus desdichas a quien tiene el pecho colmado de contentos.
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Más vale una palabra a tiempo que cien a destiempo.
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La ingratitud es hija de la soberbia.
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El andar tierras y comunicar con diversas gentes hace a los hombres discretos.
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Sea moderado tu sueño; que el que no madruga con el sol, no goza del día.
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Las honestas palabras nos dan un claro indicio de la honestidad del que las pronuncia o las escribe.
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Pocas o ninguna vez se cumple con la ambición que no sea con daño de tercero.
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¡Venturoso aquel a quien el cielo dio un pedazo de pan, sin que le quede obligación de agradecérselo a otro que al mismo cielo!
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No hay pecado tan grande, ni vicio tan apoderado que con el arrepentimiento no se borre o quite del todo.
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El sueño es el alivio de las miserias para los que las sufren despiertos.
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En las cortesías antes se ha de pecar por carta de más que de menos.
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Paréceme, Sancho, que no hay refrán que no sea verdadero, porque todos son sentencias sacadas de la mesma experiencia, madre de las ciencias todas.
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La pluma es la lengua del alma.
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Un buen arrepentimiento es la mejor medicina que tienen las enfermedades del alma.
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Como no estás experimentado en las cosas del mundo, todas las cosas que tienen algo de dificultad te parecen imposibles.
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El hacer el padre por su hijo es hacer por sí mismo.
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Al bien hacer jamás le falta premio.
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El año que es abundante de poesía, suele serlo de hambre.
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Adonde interviene el favor y las dádivas, se allanan los riscos y se deshacen las dificultades.
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Me moriré de viejo y no acabaré de comprender al animal bípedo que llaman hombre, cada individuo es una variedad de su especie.
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Tanto más fatiga el bien deseado cuanto más cerca está la esperanza de poseerlo.
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Lo que el cielo tiene ordenado que suceda, no hay diligencia ni sabiduría humana que lo pueda prevenir.
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El retirarse no es huir, ni el esperar es cordura cuando el peligro sobrepuja a la esperanza.
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Sobre el cimiento de la necedad, no asienta ningún discreto oficio.
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La mujer ha de ser dueña, y parecerlo, que es más.
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La belleza del cuerpo muchas veces es indicio de la hermosura del alma.
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Andan el pesar y el placer tan apareados que es simple el triste que se desespera y el alegre que se confía.
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Mientras se gana algo no se pierde nada.
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No puede haber gracia donde no hay discreción.
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¡Oh, memoria, enemiga mortal de mi descanso!
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Más vale el buen nombre que las muchas riquezas.
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El amor y la afición con facilidad ciegan los ojos del entendimiento.
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No desees y serás el hombre más rico del mundo.
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Cada uno es como Dios le hizo, y aún peor muchas veces.
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Los delitos llevan a las espaldas el castigo.
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¡Oh envidia, raíz de infinitos males y carcoma de las virtudes!.
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En la tardanza dicen que suele estar el peligro.
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Las armas requieren espíritu como las letras.
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Las armas tienen por objeto y fin la paz, que es el mayor bien que los hombres pueden desear en esta vida.
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Las sentencias cortas se derivan de una gran experiencia.
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De las miserias suele ser alivio una compañía.
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Ninguna ciencia, en cuanto a ciencia, engaña; el engaño está en quien no la sabe.
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La poesía tal vez se realza cantando cosas humildes.
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Siempre los ricos que dan en liberales hallan quien canonice sus desafueros y califique por buenos sus malos gustos.
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Entre los pecados mayores que los hombres comenten, aunque algunos dicen que es la soberbia, yo digo que es el desagradecimiento, ateniéndome a lo que suele decirse: que de los desagradecidos está lleno el infierno.
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El hacer bien a villanos es echar agua en la mar. La ingratitud es hija de la soberbia.
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La poesía, señor hidalgo, a mi parecer, es como una doncella tierna y de poca edad, y en todo extremo hermosa.
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Si no tome mi consejo, y viva muchos años; porque la mayor locura que puede hacer un hombre en esta vida es dejarse morir, sin más ni más, sin que nadie le mate, sin otras manos que le acaben que las de la melancolía.
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Aquel que celos no tiene / no tiene amor verdadero.
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Nadie es más que otro si no hace más que otro
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La soberbia nunca baja de donde sube, porque siempre cae de donde subió.
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La hermosura que se acompaña con la honestidad es hermosura, y la que no, no es más que un buen parecer.
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Verdaderamente que hay poetas en el mundo que escriben trovas que no hay diablo que las entienda.
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Más quiero ser malo con esperanza de ser bueno, que bueno con el propósito de ser malo.
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Es tan ligera la lengua como el pensamiento, y si son malas las preñeces de los pensamientos, las empeoran los partos de la lengua.
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Un caballero se avergüenza de que sus palabras sean mejores que sus hechos.
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No hay carga más pesada que una mujer liviana.
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Y quiero callar porque no digan que miento pero el tiempo, descubridor de todas las cosas, lo dirá cuando menos lo pensemos.
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Mira, Sancho, si tomas por medio a la virtud y te precias de hacer hechos virtuosos, no hay que tener envidia a los que tienen príncipes y señores; por que la sangre se hereda, y la virtud se aquista, y la virtud vale por sí sola lo que la sangre no vale.
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Si acaso doblares la vara de la justicia, no sea con el peso de la dádiva, sino con el de la misericordia.
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Se dará tiempo al tiempo, que suele dar dulce salida a muchas amargas dificultades.
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Es natural condición de mujeres / despreciar a quien las quiere / y amar a quien las aborrece.
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Sobre un buen cimiento se puede levantar un buen edificio y el mejor cimiento y zanja del mundo es el dinero.
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Llaneza, muchacho, no te encumbres, que toda afectación es mala.
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Ayer lloraba el que hoy ríe, y hoy llora el que ayer rió.
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Tienes que desconfiar del caballo por detrás de él; del toro, cuando estés de frente; y de los clérigos, de todos lados.
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La historia es émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo del pasado, ejemplo y aviso del presente, advertencia de lo por venir.
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Las tristezas no se hicieron para las bestias, sino para los hombres; pero si los hombres las sienten demasiado, se vuelven bestias.
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Y ¿es posible que vuestra merced no sabe que las comparaciones que se hacen de ingenio a ingenio, de valor a valor, de hermosura a hermosura y de linaje a linaje son siempre odiosas y mal recibidas?
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Donde hay música no puede haber cosa mala.
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No hay joya tan valiosa en el mundo; que valga tanto como una mujer.
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Ambición es, pero ambición generosa, la del que pretende mejorar su estado sin prejuicio de tercero.
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Yo no soy bueno para palacio, porque tengo vergüenza y no sé lisonjear.
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El hombre bien preparado para la lucha ya ha conseguido medio triunfo.
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Ésa es natural condición de mujeres -Dijo don Quijote- desdeñar a quien las quiere y amar a quien las aborrece.
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Sabed que soy el valeroso don Quijote de la Mancha, el desfacedor de agravios y sinrazones.
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Al enemigo que huye, la puente de plata.
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Donde reina la envidia no puede vivir la virtud, ni donde hay escasez, la libertad.
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Come poco y cena más poco, que la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago.
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De la abundancia del corazón habla la lengua.
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Parece que los gitanos y gitanas solamente nacieron en el mundo para ser ladrones: nacen de padres ladrones, críanse con ladrones, estudian para ladrones, y, finalmente, salen con ser ladrones corrientes y molientes a todo ruedo, y la gana del hurtar y el hurtar son en ellos como acidentes inseparables que no se quitan sino con la muerte.
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Esta que llaman fortuna, es una mujer borracha y antojadiza, y sobre todo, ciega, y así no ve lo que hace, ni sabe a quien derriba.
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Al que mal vive, el miedo le sigue.
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Préciate más de ser humilde virtuoso que pecador soberbio.
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De gente bien nacida es agradecer los beneficios que recibe.
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Cuando la zorra predica, no están seguros los pollos.
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Más vale un toma que dos te daré.
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No hay memoria a quien el tiempo no acabe, ni dolor que muerte no le consuma.
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Cada uno es como Dios lo hizo, y aún peor muchas veces.
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Se templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra.
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En la lengua consisten los mayores daños de la vida humana.
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La valentía que no se funda sobre la base de la prudencia se llama temeridad, y las hazañas del temerario más se atribuyen a la buena fortuna que a su ánimo.
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El más tonto sabe más en su casa que el sabio en la ajena.
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El amor nunca hizo ningún cobarde.
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Siempre, Sancho, lo he oído decir, que el hacer bien a villanos es echar agua en la mar.
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Aunque la traición aplace, el traidor aborrece.
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A la justa petición siempre favorece el cielo.
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Sábete Sancho que no es un hombre más que otro si no hace más que otro
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La bendición de los ancianos parece que tiene prerrogativa de mejorar los sucesos.
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Los deseos se alimentan de esperanzas.
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La pluma es lengua del alma; cuales fueron los conceptos que en ella se engendraron, tales serán sus escritos.
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Advierte que es desatino / siendo de vidrio el tejado, / tomar piedras en la mano / para tirar al vecino.
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Bien predica quien bien vive.
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Cuando la cólera sale de madre, no tiene la lengua padre, ayo ni freno que la corrija.
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Los buenos artistas imitan la naturaleza; los malos, la vomitan.
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Cuando una puerta se cierra, otra se abre.
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Le aconsejaría que mirase más a la fama que a la hacienda; porque la buena mujer no alcanza la buena fama solamente con ser buena, sino con parecerlo; que mucho más dañan a las honras de las mujeres las desenvolturas y libertades públicas que las maldades secretas.
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Nunca los cetros y coronas de los emperadores farsantes fueron de oro puro, sino de oropel y hoja de lata.
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Una onza de buena fama vale más que una libra de perlas.
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¡Oh, soledad, alegre compañía de los tristes!
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El pobre está inhabilitado de poder mostrar la virtud de liberalidad con ninguno, aunque en sumo grado la posea.
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Vivo muriendo, ardo en el hielo, tiemblo en el fuego, espero sin esperanza, pártome y quédome.
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Dondequiera que está la virtud en grado eminente, es perseguida.
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Respondió Sansón... algunos dicen: Nunca segundas partes fueron buenas.
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Aún entre los demonios hay unos peores que otros, y entre muchos malos hombres suele haber alguno bueno.
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Contra el callar no hay castigo ni respuesta.
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Dádivas quebrantan peñas y hacen venir a las greñas.
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El amor es invisible y entra y sale por donde quiere sin que nadie le pida cuenta de sus hechos.
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El andar en tierras y comunicar con diversas gentes, hace a los hombres discretos.
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Lo que se sabe sentir se sabe decir.
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Las acciones que ni mudan ni alteran la verdad de la historia, no hay para que escribirlas, se han de redundar en menosprecio del señor de la historia.
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El vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra.
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El daño está en que es imposible que puedan pasar bien las gentes del mundo, si no se fía y se confía.
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Los delitos llevan en las espaldas el castigo.
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No hay ningún camino que no se acabe, como no se le oponga la pereza y la ociosidad.
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Más vale buena esperanza que ruin posesión.
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No hay libro tan malo que no tenga algo bueno.
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No te precipites y, pensando castigar el ajeno delito, te eches sobre ti la pena de la culpa propia.
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Para dar y tener, seso es menester.
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Por la calle del 'ya voy' se va a la casa del 'nunca'.
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Un padre para cien hijos, antes que cien hijos para un padre.
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La verdad adelgaza, pero no quiebra
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La esperanza siempre nace con el amor.
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Señor, yo soy un hombre pacífico, manso, sosegado y sé disimular cualquier injuria porque tengo mujer e hijos que sustentar y criar.
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No todas las verdades han de salir en público, ni a los ojos de todos.
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Brava comparación -dijo Sancho-, aunque no tan nueva, que yo no la haya oído muchas y diversas veces, como aquella del juego del ajedrez, que mientras dura el juego, cada pieza tiene su particular oficio; y en acabándose el juego, todas se mezclan, juntan y barajan, y dan con ellas en una bolsa, que es como dar con la vida en la sepultura.
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Llenáronse de regocijo los pechos porque se llenaron las tazas de generosos vinos que, cuando se trasiegan por la mar, de un cabo a otro, no hay néctar que se les iguale.
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¡A buscar ventura, que la halla el que se muda!
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Más hermoso parece el soldado en la batalla que sano en la huida.
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A los afligidos no se les ha de añadir aflicción
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Al envejecimiento debemos ir poniendo por dentro como el melocotón, aunque por fuera nos vayamos asemejando a una ciruela pasada. Si no ¿de que vale?
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¡Amor, ayuda al deseo, puesto que me pusiste en él!
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Andan el placer y el pesar tan aparejados, que es simple el triste que se desespera y el alegre que se confía.
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Así mata la alegría, súbita como el dolor.
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Cada uno es artífice de su ventura.
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Cada cual se fabrica su destino, no tiene aquí fortuna parte alguna.
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Cada uno es hijo de sus obras.
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Casamiento de parientes, tiene mil inconvenientes.
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¡Cómo sabe el cielo sacar de las mayores adversidades nuestros mayores provechos!
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De altos espíritus es aspirar a las cosas altas.
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Donde hay fuerza de hecho, se pierde cualquier derecho.
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Cuando no estamos en la una, estamos en la otra.
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Dos gorriones sobre la misma espiga no estarán mucho tiempo juntos.
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El andar a caballo a unos hace caballeros, a otros caballerizos.
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El hacer una cosa por otra es lo mismo que mentir.
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El pobre honrado, si es que puede ser honrado el pobre...
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El asno sufre la carga, más no la sobrecarga.
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El que larga vida vive mucho mal ha de pasar.
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El refrán que no viene a propósito, antes es disparate que sentencia.
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El que sospecha invita a traicionar.
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El que vea la mota en el ojo ajeno, vea la viga en el suyo.
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El sueño es alivio de las miserias de los que las tienen despiertas.
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El ver mucho y leer mucho aviva los ingenios de los hombres.
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En casa llena, presto se guisa la cena.
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En las desventuras comunes se reconcilian los ánimos y se estrechan las amistades.
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En los ánimos encogidos nunca tuvo lugar la buena dicha.
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En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme...
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Es mejor la deshonra que se ignora, que la honra que está puesta en la opinión de la gente.
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Es mejor ser loado por unos pocos sabios, que burlado por muchos necios.
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Fe es la virtud que nos hace sentir el calor del hogar mientras cortamos la leña.
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Entre casados de honor, / cuando hay pleito descubierto / más vale el peor concierto / que no el divorcio mejor.
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Es querer atar las lenguas a los maldicientes lo mismo que querer poner puertas al campo.
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La culpa del asno no se le ha de echar a la albarda.
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La alabanza tanto es buena cuanto es bueno el que la dice, y tanto es mala cuanto es malo y vicioso el que alaba.
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La baja fortuna jamás se enmendó con la ociosidad ni con la pereza
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La caldera le dijo a la sartén: ¡Apártate de mí, cara sucia!
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La figura de la muerte, en cualquier traje que venga, es espantosa.
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La fuerza de los valientes, cuando caen, se pasa a la flaqueza de los que se levantan.
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La necesidad, según se dice, es maestra de sutilizar el ingenio.
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La pluma es la lengua de la mente.
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La libertad es uno de los más preciados dones que a los hombres dieran los cielos.
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La venganza de los que bien se han querido sobrepujan a las ofensas hechas.
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La verdad bien puede enfermar, pero no morir del todo.
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Las honestas palabras dan indicio de la honestidad del que las pronuncia o las escribe.
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Las grandes hazañas, para los grandes hombres están guardadas
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Las esperanzas dudosas han de hacer a los hombres atrevidos, pero no temerarios.
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Las necedades del rico por sentencias pasan por el mundo.
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Lo bien ganado se pierde, y lo malo, ello y su dueño.
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Lo que poco cuesta aún se estima menos.
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Ligeras horas del ligero tiempo para mí perezosas y cansadas.
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Letras sin virtud, son perlas en el muladar.
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Los males que no tienen fuerza para acabar la vida, no la han de tener para acabar la paciencia.
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Los azotes que los padres dan a los hijos honran. Y los del verdugo afrentan.
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Mueren muchos más de los confiados que de los recatados.
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Mientras se amenaza, descansa el amenazador.
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Me va poniendo espuelas el deseo...
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No desees y serás el más rico hombre del mundo.
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No es un hombre más que otro si no hace más que otro.
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No almonedes tanto tu negocio.
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No estamos obligados a castigar a los que nos ofenden, sino a aconsejarles la enmienda de sus delitos.
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No busques en nidos de antaño, pájaros volando.
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No hay en la tierra, conforme a mi parecer, contento que se iguale a alcanzar la libertad perdida.
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No hay liberal mal puesto, como no hay avaro que no lo sea.
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No hay ningún viaje malo, excepto el que conduce a la horca.
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No hay recuerdo que el tiempo no borre ni pena que la muerte no acabe.
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No hay mayor ni más sutil ladrón que el doméstico.
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No puede ser bueno aquel que nunca ha amado.
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¿No sabes tú que no es valentía la temeridad?
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No se toman truchas a bragas enjutas.
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No sea siempre riguroso ni siempre blando y escoge el medio entre estos dos extremos; que en ello esta el punto de la discreción.
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Nunca el consejo del pobre, por bueno que sea, es admitido.
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Oficio que no da de comer a su dueño, no vale dos habas.
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O yo me engaño, o esta ha de ser la mas famosa aventura que se haya visto.
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Parece, Sancho, que no hay refrán que no sea verdadero, porque todos son sentencias sacadas de la misma experiencia, madre de todas las ciencias.
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Porque las letras sin virtud son perlas en el muladar.
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Por eso juzgo y discierno / por cosa cierta y notoria; / que tiene el amor su gloria / a las puertas de infierno.
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Que a los que a grande riqueza / desde muy pobre subieron, / aborrecen los que fueron / testigos de su pobreza.
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Promesas de enamorado, por la mayor parte son ligeras de prometer y muy pesadas de cumplir.
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Pero tiempo vendrá en que seamos si ahora no somos.
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Siempre gana quien pierde una vana esperanza.
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Quien necio es en su villa, necio es en Castilla.
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Que esto de heredar algo borra o templa en el heredero la memoria de la pena que es razón que deje el muerto.
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Quien no madruga con el sol no disfruta de la jornada.
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Sé lento con la lengua y rápido con el ojo.
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Sólo se vence la pasión amorosa con huilla.
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Sino tome mi consejo, y viva muchos años; porque la mayor locura que puede hacer un hombre en esta vida es dejarse morir, sin más ni más, sin que nadie le mate, sin otras manos que le acaben que las de la melancolía.
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Tal vez en la llaneza y en la humildad suelen a esconderse los regocijos más aventajados.
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Son hechos los poetas de una masa dulce, suave, correosa y tierna, y amiga de holgar en casa ajena.
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Solo una cosa tiene mala el sueño, según he oido decir, y es que se parece a la muerte, pues de un dormido a un muerto hay muy poca diferencia.
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Tanto es una ventura buena, cuanto es duradera, y tanto es duradera, cuanto es honesta.
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Todo aquel que no sabe, aunque sea señor y príncipe, puede y debe entrar en el número del vulgo.
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Tanto más fatiga en bien deseado cuanto más cerca está la esperanza de poseerlo.
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Un hombre no es mayor que otro hasta que no hace cosas mayores.
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Una retirada no es una derrota.
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Vístete bien; que un palo compuesto no parece un palo.
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Y entre buenos es fuero que valga más la virtud que el dinero.
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Y la que es deseosa de ver, también tiene deseos de ser vista.
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Y no se burle nadie conmigo, porque o somos o no somos.
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Y yo soy del parecer / y la experiencia lo enseña, / que ablandaran una peña / lágrimas de una mujer.
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Yo imagino que es bueno mandar aunque sea a un hato de ganado.
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Y nunca a los amantes aconsejes / cuando tienen por gloria sus cuidados; / que es como quien predice a los herejes, / en sus vanos errores obstinados.
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Yo soy de parecer que el pobre debe contentarse con lo que hallare, y no pedir cotufas en el golfo.
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Las venganzas de los que bien se han querido sobrepujan a las ofensas hechas
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Promesas de enamorados, por la mayor parte son ligeras de prometer y muy pesadas de cumplir
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Aprieta, caballero, la lanza, y quítame la vida, pues me has quitado la honra
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Más vale vergüenza en cara que mancilla en el corazón
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Si acaso doblares lavara de la justicia, no sea con el peso de la dádiva, sino con el de la misericordia
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¡Desdichado de mí!, que ni soy caballero andante, ni lo pienso ser jamás y de todas las malandanzas me cabe la mayor parte!
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El mayor contrario que tiene el amor es el hambre.
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Nunca desagrada a una mujer que se le haga el amor.
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El amor y la aflicción con facilidad ciegan los ojos del entendimiento.
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Yo soy de la opinión que el pobre debe contentarse con lo que hallare, y no pedir cotufas en el golfo.
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La pena no acaba la vida, la costumbre de padecerla la hace fácil.
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Las venganzas castigan, pero no quitan culpas.
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¿Cuántas veces de un error siempre se empieza?
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Es algún consuelo en las desgracias hallar quien de ellas se duela.
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Dejemos al tiempo que haga de las suyas, que es el mejor médico de estas y otras enfermedades.
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La costumbre del vicio se vuelve en Naturaleza.
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Todo el honor de las mujeres consiste en la buena opinión que de ellas se tiene.
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El valor reside en el término medio entre la cobardía y la temeridad.
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Las cosas de la guerra más que otras están sujetas a continua mudanza.
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Al desdichado las desgracias le buscan y le hallan, aunque se esconda en los últimos rincones de la tierra.
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Una de las mayores tentaciones del demonio es ponerle a un hombre en el entendimiento que puede componer a imprimir un libro con que gane tanta fama como dineros y tantos dineros como fama.
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A las puertas del infierno.
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No hay joya en el mundo tan estimable como una mujer casta y virtuosa.
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No hay amor perdido entre nosotros.
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Un hombre prudente no pone todos sus huevos en el mismo cesto.
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Un proverbio es una frase corta basada en una larga experiencia.
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Es mejor ser loado de los pocos sabios, que burlado de los muchos necios.
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No hay mejor bolsa que la caridad.
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Donde hay mucho amor no suele haber demasiada desenvoltura.
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El hombre sin honra, peor es que un muerto.
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La pereza... jamás llegó al término que pide un buen deseo.
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Quien está ausente, todos los males tiene y teme.
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El Caballero de Triste Figura.
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Es propia condición del celoso, parecerle magníficas y grandes las acciones de sus rivales.
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Hombre apercibido, medio combatido.
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La lengua queda y los ojos listos.
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Así es -Dijo Sancho- pero tiene el miedo muchos ojos, y ve las cosas debajo de tierra, cuanto más encima en el cielo.
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Las aventuras y desventuras nunca comienzan por poco.
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La mejor salsa del mundo es el hambre (Cicerón)
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Dila -Dijo don Quijote-, y sé breve en tus razonamientos; que ninguno hay gustoso si es largo.
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No hay libro tan malo -dijo el bachiller- que no tenga algo bueno (Plinio el Joven)
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Mal cristiano eres, Sancho... porque nunca olvidas la injuria que una vez te han hecho.
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Todas las cosas tienen remedio sino es la muerte, debajo de cuyo yugo hemos de pasar todos.
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Nadie tienda más la pierna que cuanto fuere de larga la sábana.
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Es un entreverado loco, lleno de lúcidos intervalos.
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No hay camino que no se acabe si no se le opone la pereza.
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No huye el que se retira.
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