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Frases de Miguel Delibes

Frases de Miguel Delibes

Escritor y novelista español, miembro de la Real Academia Española. Polémico por sus escritos acerca de la cacería en la región de Castilla, muy criticado por este tipo de contenido. Fue uno de los primeros que comenzó a escribir después de la etapa caótica de la guerra civil.

Para el que no tiene nada, la política es una tentación comprensible, porque es una manera de vivir con bastante facilidad.
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Al palpar la cercanía de la muerte, vuelves los ojos a tu interior y no encuentras más que banalidad, porque los vivos, comparados con los muertos, resultamos insoportablemente banales.
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No existe la felicidad. A lo largo de la vida hay briznas de dicha que se deshacen como pompas de jabón.
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La máquina ha venido a calentar el estómago del hombre pero ha enfriado su corazón.
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Cuando a las gentes les faltan músculos en los brazos, les sobran en la lengua.
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La medicina ha prolongado nuestra vida, pero no nos ha falicitado una buena razón para seguir viviendo.
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Para escribir un buen libro no considero imprescindible conocer París ni haber leído el Quijote. Cervantes cuando lo escribió, aún no lo había leído.
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Un pueblo sin literatura es un pueblo mudo.
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El estado de felicidad no existe en el hombre. Existen atisbos, instantes, aproximaciones, pero la felicidad termina en el momento en que empieza a manifestarse. Nunca llega a ser una situación continuada. Cuando no tienes nada, necesitas; cuando tienes algo, temes. Siempre es así. Total, que nunca se consigue.
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El hombre de hoy usa y abusa de la naturaleza, como si hubiera de ser el último inquilino de este desgraciado planeta, como si detrás de él no se anunciara un futuro
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Cuando a la gente le faltan músculos en los brazos, le sobran en la lengua
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Me percaté entonces de que la alegría es un estado del alma y no una cualidad de las cosas; que las cosas en sí mismas no son alegres ni tristes, sino que se limitan a reflejar el tono con que nosotros las envolvemos
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A los mayores tiranos siempre les gustó tener fama de liberadores
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No hay que confundir la soledad con la falta de compañía. La primera la padezco como viudo fiel que he sido, pero no la segunda. Mi familia y mis amigos se desviven por atenderme. ¿Puedo quejarme yo de soledad?
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Yo lamentaba no haberle dicho a tiempo cuánto la amaba y cuánto la necesitaba. Era un sentimiento de pérdida tan hondo que no me consolaba de haberlo silenciado
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Entre la izquierda y la derecha jodieron España. Entre todos la mataron y ella solo se murió
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En las guerra no gana nadie, pierden todos. Y si la guerra es civil, la pérdida es más fuerte que la de cualquiera otra guerra
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Escribir para niños es un don, como la poesía, que no está al alcance de cualquiera.
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No deseo más tiempo. Doy mi vida por vivida.
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Permitamos que el tiempo venga a buscarnos en vez de luchar contra él
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Yo mismo ignoraba como había solventado las dificultades que ahora veía resueltas en el cuadro. Me asombraba de mi propia maestría. Tan ajeno me sentía que de esas obras solía decir que las habían pintado los ángeles, que mi mano sólo había cernido de instrumento, de médium.
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Los hombres se hacen. Las montañas están hechas ya.
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Mi patria es la infancia
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Si el cielo de Castilla es alto es porque lo habrán levantado los campesinos de tanto mirarlo
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Es una de las limitaciones más crueles del ser humano. La vida sería más llevadera si dispusiésemos de una segunda oportunidad.
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Daniel aceptó este hecho con la resignación con la que se aceptan las cosas ineluctables.
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Había motivos para estar triste y para desesperarse y para desear morir, y algo notaba él que se desgajaba amenazadoramente en su interior, aunque el Sol brillase eternamente, aunque cantasen preciosos los pájaros en el exterior; nada podía consolarle, nada le daba las suficientes fuerzas para seguir.
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Es claro que son visiones producidas por el alcohol, pero me valen: ya no puedo vivir sin esas visiones; lo que nunca consiguió el alcohol es borrar el recuerdo de aquel beso de hielo sobre se frente muerta.
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Escribir sobre asuntos de caza constituye, en cierto modo, una liberación de los condicionamientos que rigen el resto de mi actividad literaria. Si cazando me siento libre, escribiendo sobre caza reproduzco fielmente aquella placentera sensación, torno a sentirme libre.
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La novela es un intento de exploración del corazón humano a partir de una idea que es casi siempre la misma contada con diferente entorno.
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Espero que Cristo cumpla su palabra.
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La novela es un hombre, un paisaje y una pasión.
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Sería un retrato frío, aburrido, impersonal. Me cansa pensarme.
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Yo creo que la pérdida es uno de los móviles del escritor.
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Los hombres necesitan siempre de un hazmerreír para eclipsarse a sí mismos la propia ruindad de sus barros.
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La cultura se crea en los pueblos y se destruye en las ciudades.
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Mi vida de escritor no sería como es si no se apoyase en un fondo moral inalterable. Ética y estética se han dado la mano en todos los aspectos de mi vida.
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Era todo cariño, tan lejos del rencor, que a veces no recordaba por qué se había atado el hilo en el dedo
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Don Juan Carlos es un Rey sencillo, próximo al pueblo, compartiendo con él los acontecimientos del día a día
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Su encanto, su entrega, su disponibilidad. ¡Sabe Dios!... cuando una persona entra en uno, se hace indispensable y no es fácil olvidarla
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Mi afán al escribir era intentar comunicar a dos personas, emplear la pluma como elemento de comunicación con otros, y creo que esto se establece con una novela o con un poema
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El momento es crucial para que el hombre nos dé la medida de su sensibilidad
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Era hombre de una sola novia, pero si la novia me hubiera dejado hubiera sido de dos novias. O tres novias
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Siempre he dicho que soy un hombre sencillo que escribe sencillamente
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No lloro. Me aguanto pero lo siento, tengo un sentimiento hondo pero sin llegar a la lágrima
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La relación de dos se establecía perfectamente entre una persona y un libro
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He sido fiel a un periódico, a una novia, a unos amigos, a todo con lo que me he sentido bien, a mi pasión periodística, a la caza
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Yo he encontrado en la literatura el refugio que no encontraba tan perfecto en el cine o en el café o en la tertulia o en el juego
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Hay cosas que la voluntad humana no es capaz de controlar.
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Yo creo que la terrible relación de la vida con la muerte nos viene dada desde que nacemos
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Fui asimilando mi obra poco a poco
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Yo tenía un par de años más que ella, pero nos enamoramos, en el cuarenta y seis nos casamos y en el setenta y tres la perdí. Eso duró mi historia sentimental
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Por de pronto, no hay que confundir la soledad con la falta de compañía
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Yo escribía para ella. Y cuando faltó su juicio, me faltó la referencia. Dejé de hacerlo, dejé de escribir, y esta situación duró años. En ese tiempo pensé a veces que todo se había terminado
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Estamos tan bien instalados en la abundancia que no es fácil convencer al vecino de que se sacrifique seriamente para impedir el calentamiento del planeta y hacerlo invisible para millones de personas
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El artista no sabe quién le empuja, cuál es su referencia, por qué escribe o por qué pinta
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Tengo la impresión desde chico de que estaba amenazado por la muerte. No de la mía, sino de la muerte de quienes dependía.
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La fama no tiene un lugar donde agarrarse que sea realmente positivo
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El amor se establece desde el momento en que uno cede ante el otro o en que el otro cede ante el uno
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A mí Madrid me da miedo, porque si Valladolid me parece ya un enorme aparcamiento, Madrid me parece cinco veces ese aparcamiento
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Ya no me verás nunca mejor de como estoy ahora
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Cuando murió mi mujer, Dios me ayudó, sin duda. Tuve esta sensación durante varios años, hasta que logré salir del pozo
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Era un niño melancólico, triste, no me gustaba nada ir al colegio, era al mismo tiempo muy callado
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Siempre fue bella, pero, cuando la conocí, era tan bonita, inteligente y atractiva que tenía alrededor un centenar de moscones
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El amor llega a ser una costumbre y no reparamos en sus efectos
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De lo que más hablan los españoles es de dinero
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Nadie es capaz de señalar el lugar del cerebro donde se generan las buenas ideas
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Se me ha saltado la cuerda como a los coches de los niños pequeños
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Mi familia y amigos se desviven por atenderme, me abastecen de la compañía que necesito. ¿Puedo quejarme yo de soledad?
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Advirtió que los niños tienen ineluctablemente la culpa de aquellas cosas de las que no tiene la culpa nadie
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Tenía una imaginación espumosa.
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Y ponían en sus recuerdos unas notas de palpitante realidad.
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La faz del doctor estaba yesosa, desencajada.
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La vida era el peor tirano conocido.
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El sexo debe ser misterio y descubrimiento personal.
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Se olvidaba del aire estancado en su cerebro.
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Tenía la niña un grave gesto adosado a sus facciones pueriles.
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Yo recuerdo ese día como vivido dentro de otra piel, desdoblado.
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El campo es una de las pocas oportunidades que aún restan para huir.
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Pero también su sensibilidad, que tan hábilmente disfrazaba de audacia.
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A mí, que era su contrario me maravillaba su capacidad de adaptación.
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Algo se marchitó en él: quizás la fe en la perennidad de la infancia.
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Dentro de la cabeza, salvo un par de ideas, no podía haber nada benigno.
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Había en ella una suerte de deslumbramiento infantil ante lo nuevo-bello que rayaba el fetichismo.
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Yo he sido feliz 48 años; hay quien no logra serlo cuarenta y ocho horas en toda su vida.
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Me dejó la amarga impresión de que lo que había visto a través de su pupila estancada era la sombra de la muerte.
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Ella era equilibrada, distinta; exactamente el renuevo que mi sangre necesitaba.
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El periodismo es un borrador de la literatura...Y la literatura es el periodismo sin el apremio del cierre.
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Veía más allá que el común de los mortales; tenía el ojo enseñado a mirar.
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Quizás fue su capacidad para sorprender lo que me deslumbró de ella, lo que a lo largo de los años me mantuvo tenazmente enamorado de ella.
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En la vida has ido consiguiendo muchas cosas, pero has fallado en lo esencial, es decir, has fracasado. Esa idea te deprime profundamente.
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Yo no he sido tanto yo como los personajes que representé en este carnaval literario. Ellos son, pues, en buena parte mi biografía.
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Lo que hay que preguntarse no es si la caza es cruel o no lo es, sino qué procedimientos de caza son admisibles y qué otros no lo son.
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Pensó que la historia podría repetirse, y durmió arrullado por la sensación de que le envolvían los efluvios de una plácida y extraña dicha.
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Le dolía que los hechos pasasen con esa facilidad a ser recuerdos; notar la amarga sensación de que nada, nada de lo pasado, podía volver a repetirse.
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Para mí una novela es una historia encaminada a explorar las contradicciones que anidan en el corazón humano y, por tanto, requiere, al menos, un hombre, un paisaje y una pasión.
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A veces, Dios ayuda. Ayuda a mucha gente que lo reconoce así. Los evangelios de Cristo son estimulantes a este respecto. Cuando murió mi mujer, Dios me ayudó, sin duda. Tuve esta sensación durante varios años, hasta que logré salir del pozo.
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Una copa acartona el recuerdo, pero, al propio tiempo, convierte la onerosa gravedad de tu cuerpo en una suerte de porosidad flotante... pasado el trance, sobreviene el decaimiento.
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En el teatro me coarta mucho la limitación de tiempo y la limitación de espacio. Es decir, que lo que ocurre en el drama que tú quieres narrar no tenga más que una hora y media o dos horas de duración. Y otro tanto diríamos del espacio físico: toda tu historia debe estar ceñida a uno, dos o tres escenarios a lo sumo. Estas limitaciones me molestan.
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Yo doy a los personajes un lugar preponderante entre todos los elementos que se conjugan en una novela. Unos personajes que vivan de verdad relegan, hasta diluir su importancia, la arquitectura novelesca, hacen del estilo un vehículo expositivo cuya existencia apenas se percibe y son suficientes para hacer verosímil el más absurdo de los argumentos.
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Dudo mucho que en mis libros haya un solo héroe; todos son antihéroes, pero, al propio tiempo, todos están envueltos en una cálida mirada de comprensión. He procurado dotarlos de humanidad y de ternura. Una ternura que no siempre está a flor de piel, porque muchos de mis personajes son primarios y bruscos, pero que se adivina en cuanto se les conoce a fondo.
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