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Frases de Plutarco

Frases de Plutarco

Historiador ferviente, escritor y ensayista de la Antigua Grecia. Gracias a la pasión del autor por su nación es que en la actualidad conocemos los sucesos más importantes que ocurrieron en la cuna de la civilización occidental. Proveniente de una familia con una capacidad económica muy fuerte tuvo la posibilidad de estudiar cualquier disciplina que quisiese. Reconocido también por su fuerte activismo social y por su aporte al pensamiento helénico.

El trabajo moderado fortifica el espíritu; y lo debilita cuando es excesivo: así como el agua moderada nutre las plantas y demasiada las ahoga.
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Disfrutar de todos los placeres es insensato; evitarlos, insensible.
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El cerebro no es un vaso por llenar, sino una lámpara por encender.
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Un ejército de ciervos dirigido por un león es mucho más temible que un ejército de leones mandado por un ciervo.
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No necesito amigos que cambien cuando yo cambio y asientan cuando yo asiento. Mi sombra lo hace mucho mejor.
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Hay maridos tan injustos que exigen de sus mujeres una fidelidad que ellos mismos violan, se parecen a los generales que huyen cobardemente del enemigo, quienes sin embargo, quieren que sus soldados sostengan el puesto con valor.
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La amistad es animal de compañía, no de rebaño.
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Quien tiene muchos vicios, tiene muchos amos.
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La omisión del bien no es menos reprensible que la comisión del mal.
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Para saber hablar es preciso saber escuchar.
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La paciencia tiene más poder que la fuerza.
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Un pueblo que quiere ser feliz no ha menester de conquistas.
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Los cazadores atrapan las liebres con los perros; muchos hombres atrapan a los ignorantes con la adulación.
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El odio es una tendencia a aprovechar todas las ocasiones para perjudicar a los demás.
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Quien en zarzas y amores se metiere, entrará cuando quiera, mas no saldrá cuando quisiere.
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A veces una broma, una anécdota, un momento insignificante, nos pintan mejor a un hombre ilustre, que las mayores proezas o las batallas más sangrientas.
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Las arañas atrapan a las moscas y dejan huir a las avispas.
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Muchas cosas son las que el tiempo cura, no las que la razón concierta.
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La fortuna no está hecha para los poltrones y para alcanzarla, antes que mantenerse bien sentado hay que correr tras ella.
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Los malvados no necesitan del castigo de Dios ni de los hombres, porque su vida corrompida y atormentada es para ellos un castigo continuo.
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La mente no es un vaso para llenar, sino una lámpara para encender.
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El que engaña con un juramento reconoce que teme a su enemigo, pero piensa poco en Dios.
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La lectura hace al hombre completo, la conversación lo hace ágil, la escritura lo hace exacto.
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La amistad verdadera requiere tres cosas; la virtud para ser honesta, la conversación para ser agradable y la utilidad porque le es necesaria.
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La maldad aún con nobleza es digna de desprecio.
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Por un pequeño bocado de carne privamos a un alma del Sol y de la luz y del gozo de la porción de vida y tiempo por la que había nacido al mundo.
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El amor a la paz es verdaderamente divino.
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La maldad contiene los motivos de su propio tormento. Es un maravilloso artesano de una vida miserable.
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La envidia es sólo vicio del hombre, del que no participan los animales brutos.
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El alma más fuerte y mejor constituida es la que no se enorgullece ni se enerva con los éxitos y a la que no abaten los reveses
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El cerebro no es un vaso para llenar, sino una lámpara para encender.
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Si hacéis amistad con un cojo, aprended a cojear.
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...el desequilibrio entre ricos y pobres es la enfermedad más antigua y más grave de todas las repúblicas.
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Quien disimular no puede, que no gobierne.
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Los más sufrimos peor las malas palabras que las malas obras, porque es más difícil llevar el desprecio que la pérdida.
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El que tiene muchos vicios, tiene muchos amos.
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Una autoridad que se funda en el terror, en la violencia, en la opresión, es al mismo tiempo una vergüenza y una injusticia
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El que abusa, para engañar, del juramento, reconoce que teme a su enemigo y que insulta a Dios.
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Mientras los necios deciden, los inteligentes deliberan.
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La verdadera amistad busca tres cosas: la virtud, por honesta; el diálogo,como deleite; y la utilidad, como necesidad.
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Es lo mejor, para todos los hombres y mujeres, no nacer; y lo segundo después de esto —la primera cosa que pueden conseguir los hombres— es, una vez nacidos, morir tan rápido como se pueda.
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El amor nos enseña todas las virtudes
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El sabio sólo usa de acritud contra sí mismo, y es amable con los demás.
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El verdadero sabio sólo es riguroso consigo mismo; con los demás es amable.
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Esclavos de los más ruines, a trueque de mandar a los mejores.
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Es cosa deseable tener una buena ascendencia, pero la gloria pertenece a nuestros antepasados.
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El ojo del amo engorda al caballo
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La riqueza consiste en el uso adecuado de los bienes
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Pocos hombres son llamados para gobernar ciudades o imperios; pero cada cual está obligado a gobernar sabia y prudentemente su familia y su casa.
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La prosperidad no es una medida; sólo la adversidad sirve para pesar a los amigos.
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Entre los desórdenes del alma, la envidia es el único inconfesable.
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Los dichos injuriosos parece que nacen de sobrado rencor y sobrada malicia.
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Los caracteres ambiciosos, que no saben en la república guardar un justo medio, hacen más daño que provecho
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No puede ejecutar cosas grandes el que tiene su atención en las pequeñas.
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Lo que más estorba para adquirir un buen amigo es nuestro empeño de tener muchos.
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La bebida apaga la sed, la comida satisface el hambre; pero el oro no apaga jamás la avaricia.
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Confía en el tiempo: es el más sabio de todos los consejeros.
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Tenemos que vivir, y no sólo existir
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Una buena educación es el manantial y la raiz de una vida virtuosa.
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Sujetarse a las reglas de la razón es la verdadera libertad.
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Nadie puede ser justamente envidiado.
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A la cogujada no puede faltarle moño, ni tampoco al gobierno popular calumniador.
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Las mujeres, cuando aman, ponen en el amor algo divino. Tal amor es como el sol, que anima a la naturaleza.
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Así hasta esto tuvo en su favor Argesilao: entrar a mandar sabiendo obedecer.
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¡Cuán cierto es que la fortuna está muy fuera del alcance del juicio humano, y que respecto a ella nada sirven nuestros raciocinios!
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Leones en casa, zorras en lo razo.
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Lo entregó todo al fuego, que no hace distinción entre los culpados y los que no lo son.
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Hay amores tan bellos que justifican todas las locuras que hacen cometer.
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El tiempo de las armas no es el de las leyes.
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Lo justo debe ser la medida real con que se regule la mayoría y excelencia del poder.
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Lo que hagas sin esfuerzo y con presteza, durar no puede ni tener belleza.
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Para la plebe, el mayor honor de parte de los más poderosos es el que no la desprecien.
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Sería lo mismo motejar a Heracles de tímido, que acusar a Catón de avaro.
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La perseverancia es invencible. Es por ello que el tiempo. en su acción, destruye y derriba toda potencia
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Tener tiempo es la posesión del bien más preciado por quien aspira a grandes cosas
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Es bello obtener la realeza como premio a la justicia; pero es más bello aún preferir la justicia a la realeza
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Un jefe debe tener los ojos tan puros como las manos
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La muerte de los jóvenes constituye un naufragio. La de los viejos es un atracar en el puerto
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Las espléndidas fortunas, cual acontece con los vientos impetuosos, producen grandes naufragios
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No fue Filipo, sino el oro de Filipo, quien tomó las ciudades de Grecia.
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Aníbal sabía lograr victorias, pero no hacer uso de ellas.
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Ser ignorante de los hombres célebres de antaño es como continuar en la niñez después que hemos crecido.
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Nadie dice que en envidioso.
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Es importante tener buenos descendientes, pero la gloria pertenece a nuestros antepasados.
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La autoridad es la corona de la vejez.
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El espíritu infantil no es un vaso que tengamos que llenar, sino un hogar que debemos calentar.
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Los proverbios son los gérmenes de la moral.
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Muchos hombres cazan a los ignorantes con la adulación.
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