1. Frases
  2. >
  3. Autores
  4. >
  5. Rubén Darío

Frases de Rubén Darío

Frases de Rubén Darío

Escritor y periodista nicaragüense, exponente mayor del modernismo literario de su país con una fuerte aceptación en todos los países de lengua española. Conocido por su apodo "el príncipe de las letras castellanas".

El libro es fuerza, es valor, es fuerza, es alimento; antorcha del pensamiento y manantial del amor.
f t g
No dejes apagar el entusiasmo, virtud tan valiosa como necesaria; trabaja, aspira, tiende siempre hacia la altura.
f t g
Pues si te empeñas en soñar te empeñas en aventar la llama de tu vida.
f t g
Aborreced las bocas que predicen desgracias eternas.
f t g
Sin la mujer, la vida es pura prosa.
f t g
Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar, no lloro... y a veces lloro sin querer.
f t g
Y cuando la montaña de la vida nos sea dura y larga y alta y llena de abismos, amar la inmensidad que es de amor encendida ¡y arder en la fusión de nuestros pechos mismos!.
f t g
Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar, no lloro... y a veces lloro sin querer.
f t g
Dichoso el árbol que es apenas sensitivo, y más la piedra dura, porque ésa ya no siente, pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo, ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
f t g
Si pequeña es la Patria, uno grande la sueña.
f t g
Este axioma a todas horas habrás de meditar, la ciencia de vivir es el arte de amar
f t g
La América Española como la España entera fija está en el Oriente de su fatal destino; yo interrogo a la Esfinge que el porvenir espera con la interrogación de tu cuello divino. ¿Seremos entregados a los bárbaros fieros? ¿Tantos millones de hombres hablaremos inglés? ¿Ya no hay nobles hidalgos ni bravos caballeros? ¿Callaremos ahora para llorar después?
f t g
Para qué querré yo la vida cuando no tenga juventud.
f t g
Juventud, divino tesoro, ¡te fuiste para no volver! Cuando quiero llorar no lloro y a veces lloro sin querer...
f t g
Manos callosas manos honrosas.
f t g
Hagamos porque es bello, el bien.
f t g
Eres un universo de universos y tu alma una fuente de canciones.
f t g
Y en este titubeo de aliento y agonía, cargo lleno de penas lo que apenas soporto. ¿No oyes caer las gotas de mi melancolía?.
f t g
Es la tarde gris y triste. Viste el mar de terciopelo y el cielo profundo viste de duelo.
f t g
Un buen libro es el mejor de los amigos, lo mismo hoy que siempre.
f t g
¿Es ley que tu vivas de horror y de muerte?
f t g
Entre sus cejas vivas vi brillar una estrella. El cielo estaba azul, y yo estaba desnudo.
f t g
¡Dejad al huracán mover mi corazón!.
f t g
Pero tu carne es pan, tu sangre es vino.
f t g
El canto vuela, con sus alas: armonía y eternidad.
f t g
El eterno femenino puede tornar humano lo divino.
f t g
La mujer musa es la de carne y hueso.
f t g

Otros autores